Políticas culturales y desarrollo democrático



Versión extendida de artículo publicado originalmente el 24 de marzo 2008 en http://www.municipalidadycultura.es/




Una reflexión de alto nivel entre personeros con responsabilidades ejecutivas al frente de oficinas y ministerios de Cultura de varias naciones latinoamericanas acaba de tener lugar en Santiago de Chile. Esta es la crónica de dicho encuentro que hemos preparado para MUNICIPALIDADYCULTURA.

Invitados por la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo y el Convenio Andrés Bello, los viceministros y o subsecretarios de Cultura de Chile, Colombia, Ecuador, Argentina y Bolivia sostuvieron un animado encuentro entorno al valor de la democracia, desarrollo y evaluación de las políticas culturales de Estado. Es interesante hacer notar que la mayoría de los personeros convocados, lleva relativamente poco tiempo en sus cargos, dado las renovaciones de los gobiernos respectivos.El seminario realizado en el Centro Cultural de España, ubicado en la zona oriente de la capital chilena y que se encuentra celebrando sus 15 años de trabajo (http://www.ccespana.cl/), fue seguido con atención por una centena de personas, especialmente alumnos de distintos programas de gestión cultural. En la ocasión, Paulina Soto , profesional del Área de Patrimonio del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes (CNCA,Chile), destacó la necesidad de profundizar los procesos democráticos en el sector, pues subsisten grandes sectores de la sociedad que no están incluidos en las definiciones clásicas de las políticas públicas en cultura. Esa participación entendida como ejercicio de la ciudadanía, a juicio de Soto, supone el cumplimiento de un mínimo de condiciones democráticas de convivencia, el reconocimiento de la existencia de nuevas formas de ciudadanía y modalidades también novedosas de comunicación y organización de la sociedad.

MAS OPORTUNIDADES

Arturo Barrios, subsecretario del CNCA de Chile destacó que en el país andino han aumentado exponencialmente los fondos públicos asignados al área de cultura, a partir de la recuperación de la Democracia a comienzos de los 90. Barrios, ex dirigente estudiantil en el Gobierno Militar, fue hasta hace poco Secretario General del Partido Socialista de CHILE, agrupación que participa de la coalición política gobernante. En su exposición aludió a las dificultadas para la puesta en marcha del Consejo de la Cultura a mediados de la década pasada, especialmente por la complejidad de su organización (http://www.consejodelacultura.cl/).

Pese a los incrementos en los gastos y subsidios públicos, a su juicio aún quedan muchas cosas por hacer, debiendo las políticas culturales "hacerse cargo de la demanda insatisfecha que existe".

UN MINISTERIO NO NECESARIAMENTE HACE DIFERENCIA

Por su parte, Ramiro Noriega, viceministro de Cultura de Ecuador, aludió al proceso electoral que llevó al poder recientemente al presidente Rafael Correa. Noriega, un político de carrera, se integró al flamante Ministerio de Cultura que vino a corregir una fragmentada institucionalidad que surgió en el país desde mediados de los años 50 del siglo pasado, a inspiración de las casas de cultura que inspiraba en Francia la gestión de A.Malreaux.

"Un Ministerio de cultura no necesariamente es una buena idea. Puede serlo, pero no es obligatorio", mencionó, aludiendo al hecho que muchas prácticas de la antigua burocracia estatal se pueden prolongar en nacientes instituciones culturales si es que no hay un efectivo proceso de renovación y perfeccionamiento de la gestión estatal. A su juicio, en Ecuador está ocurriendo una transformación del concepto de Estado, necesaria tras las más de 20 constituciones que la nación ha tenido desde su independencia.

REVOLUCIÓN CULTURAL

Esos procesos transformadores no son exclusivos de Ecuador. Al menos así de desprende de la intervención de Pablo Groux, viceministro de las Culturas de Bolivia. Groux, un académico que acompaña al gobierno del presidente Evo Morales en un también relativamente nuevo ministerio, no elude la referencia a las dificultades de organización de la acción pública en una nación con tantas carencias como la altiplánica Bolivia.

El nuevo ministerio, organizado a partir del antiguo Instituto Boliviano de Cultura -una de las instituciones públicas en el área pioneras en el continente- avanza en la conformación de una agenda de trabajo que permita hacer frente a las demandas insatisfechas de una nación donde el 60 por ciento de la población es indígena, pobre y mal remunerada. "El estado boliviano debe ser protagonista del desarrollo cultural, debe contribuir a una nueva identidad nacional que reconozca las diferencias pero estimule la democratización en el acceso a la cultura", agregó el ex Oficial Mayor de Cultura de la Alcaldía Municipal de La Paz.


DIFICULTADES PARA EVALUAR

“No hay ningún país en América Latina que tenga un modelo de análisis y evaluación de las políticas culturales”. La sentencia de Patricio Rivas Herrera, Coordinador del Área de Cultura del Convenio Andrés Bello, puso el acento en una de las debilidades estructurales de la acción pública en cultura.

Rivas, sociólogo, Universidad Libre de Bruselas y Universidad Nacional Autónoma de México y Doctor en Filosofía de la Historia, Instituto de Latinoamérica, Academia de Ciencias de Rusia, tiene una dilatada experiencia en el aparato público cultural de Chile, pues desde 1997 hasta 2003 se desempeño como Coordinador General de la División de Cultura del Ministerio de Educación. “Hay una tendencia a pedirle a las políticas culturales mucho más de lo que ellas pueden dar. Es difícil sostener modelo teóricos que expliquen y engloben en toda su complejidad a las políticas públicas en cultura, dada la variada naturaleza de las mismas”, señaló.

Junto con aludir al vacío existente en las políticas culturales locales, el personero internacional destacó las nuevas realidades que impone a la región la existencia de fuertes tendencias migratorias.

A MODO DE CONCLUSIONES

Al finalizar el seminario, que incluyó además de las mencionadas la intervención de Ali Mustafá, encargado internacional y de políticas culturales de la Secretaria de Cultura de la Nación, se intentó colectivamente responder a una serie de cuestiones esenciales en la participación pública en materias de cultura. Entre ellas, ¿a quienes están dirigidas las políticas culturales?; ¿a qué se deben referir? ¿Cómo se están implementando?

Por último, frente a la pregunta ¿Por qué hacer políticas culturales desde el Estado?, las respuestas fueron:


  • Porque hace mejor y más felices a los ciudadanos.

  • Porque se necesita mejorar la calidad de vida de la nación.

  • Porque hay un escaso desarrollo de la ciudadanía cultural.

  • Porque la gente humilde reclama más acceso a la oferta cultural.

  • Porque los espacios de participación no son suficientemente utilizados y los derechos culturales ejercidos.

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