Emergencias en el Periodismo Cultural



“En todas partes el periodismo cultural está en crisis, un buena medida por la falta de interés de las nuevas generaciones de periodistas y por la concentración de medios que buscan más que nada un tratamiento comercial del producto cultural. Este último aspecto configura una nueva forma de censura, más demoledora que las restricciones políticas que debió sufrir la prensa en una época cercana”. Las reflexiones del destacado periodista y escritor español José Ribas, calaron hondo en la audiencia de su charla frente a alumnos y profesores de la Escuela de Periodismo de la Universidad de Santiago de Chile.
Ello no solo porque al frente estaba el fundador de Ajoblanco, la revista más influyente de la cultura hispana de los últimos 30 años, sino más bien porque quien usaba la palabra lo hacía desde una experiencia de vida que había sido capaz de aquilatar en su justa medida los cambios sociales y culturales de su país, mismos que le permitieron ser protagonista de algunos de los procesos más trascendentales vividos por el periodismo europeo en el último cuarto del siglo XX.
Gracias al acertado patrocinio del Centro Cultural de España en Chile, un grupo de jóvenes periodistas chilenos pudo conocer de primera mano las vicisitudes y pormenores de un emprendimiento editorial que se empinó por el éxito y conoció en carne viva los riesgos de atreverse por un periodismo independiente en una España que transitaba vacilante hacia una democracia tras la larga siesta del régimen franquista.
Éxito editorial
José Ribas nació en Barcelona. Acabó el bachillerato en los jesuitas de Sarría y estudió Derecho en la Universidad de Barcelona. En 1973, con 20 años, fundó la revista libertaria Ajoblanco, que en 1977 llegó a vender 100.000 ejemplares. También creó la primera revista ecologista española, Alfalfa, y la literaria La bañera.
En 1979 dejó las publicaciones y se trasladó a Menorca y Madrid. A principios de los ochenta publicó De que van las Comunas, Kavafis y la novela El Rostro Perdido. En 1987, tras cuatro años en Madrid y uno de Londres, consolida su labor como agitador independiente desligado de cualquier institución, fundando el segundo Ajoblanco, de la que fue su director hasta 2000. También fue columnista de Diario 16, El Mundo y El Periódico de Catalunya.
En 2000 dejo el periodismo activo para rescatar las voces de los años setenta entre viajes a Latinoamérica. En 2007 ha publicado Los 70 a destajo, Emecé, y en la actualidad prepara un libro sobre América Latina, una novela, la WEB: ajoblanco.org, colabora con el suplemento cultural de ABC y con varias publicaciones Latinoamericanas. También da cursos de periodismo con la Fnpi y otras instituciones.
El periodismo cultural
“Éramos una revista independiente con una buena cantidad de lectores. Divulgábamos música, movimientos sociales y tendencias emergentes, pero nos fue imposible resolver el problema de la publicidad y las inserciones comerciales comprometidas con la gran prensa. Pese a nuestros niveles de lectoría, mantener una revista fuera de los canales convencionales de distribución nos fue imposible, dado el peso creciente de una competencia empeñada por sacarnos del mercado”. Ribas reflexiona meditabundo sobre la experiencia de Ajoblanco, está convencido de que para hacer periodismo cultural se necesita osadía y pasión.
Aún cree que en el periodismo son importantes los contextos. “Creo en un periodismo independiente, por ello pienso que en la Internet está una herramienta que nos puede ayudar enormemente en nuestra labor. Mientras Internet funcione como aún funciona, no habrá censura para esos tejidos de experimentación y libertad que protagonizan los periodistas culturales. Ellos requieren para practicar un espacio libérrimo que es el que les permite hacer evolucionar el mundo de las ideas y la inteligencia”.

La cultura no para.
José Ribas cree aún en la prensa independiente y ve en América Latina un espacio para ello. Acaba de pasar por Argentina, donde el ciclo “Estados Alterados, Emergencias en el Periodismo Cultural”, estupendamente coordinado por Julia Barrandeguy y Julieta Fantini, fue seguido con gran interés por buena cantidad de jóvenes profesionales argentinos (allí está como testimonio el blog http://www.emergenciasperiodismocultural.blogspot.com/). Muchos más que en Chile me temo, pues el día que Jose Ribas nos visitó, la universidad se encontraba en “paro” y me imagino que muchos de nuestros alumnos prefirieron ser leales con las reivindicaciones estudiantiles y por ello no participaron en una actividad cultural. Fue conmovedor verlos pegando pancartas en una universidad desierta mientras en la biblioteca de la Escuela vivíamos una de las experiencias más interesantes del semestre.
Estados Alterados -Emergencias en el periodismo cultural- es una actividad itinerante que pretende abordar las modalidades actuales del periodismo especializado en cultura. Atendiendo al fenómeno blog especialmente, aunque no de forma excluyente.
Este es el primero de tres encuentros a desarrollarse durante 2008 no sólo en el CCEC sino también en los Centros Culturales españoles de Santiago de Chile, Buenos Aires y Rosario. En cada oportunidad participará un periodista español y un periodista de la ciudad en cuestión.
Cada uno de los encuentros consistirá en un diálogo, una entrevista abierta y una clínica dictada por el periodista español que participe del ciclo.
Las reflexiones tendrán como punto de partida estos ejes:
Producción de contenidos: los cambios por los que atraviesa el texto según el medio y el lector. Condicionamientos de cada espacio, riesgos e interacción con el público.
Diseño y nuevos formatos: Nuevos espacios y canales de expresión. Nuevas tecnologías, lenguajes y saberes.
Gestión de recursos. Las diferencias que plantean ambos campos: los medios masivos y los límites que imponen los grupos de poder vs. La escasez de recursos que se plantea en lo independiente.

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