Merecido Premio a Estación Mapocho




Recientemente se ha informado que el Centro Cultural Estación Mapocho (CCEM),ha sido galardonado en la versión VI del Premio Internacional "Reina Sofía" de Conservación y Restauración del Patrimonio Cultural, por "el trabajo de rehabilitación de la estación de ferrocarril situada en la zona típica del Barrio Mapocho, declarada Monumento Nacional, para su adecuación como Centro Cultural y la mayor plataforma de este tipo en el país, que cuenta con una gestión abierta a la diversidad".
Enhorabuena. Se trata de un merecido reconocimiento a una de las más destacadas instalaciones culturales del país.
El Centro Cultural triunfó -entre otras 11 candidaturas iberoamericanas- y se hizo merecedor de un aporte de 38 mil dólares y una escultura de Gustavo Torner, diseñada especialmente para el premio. El dinero se invertirá en mejoras para el Centro, que funciona con un presupuesto anual autogestionado equivalente a unos 500 millones de pesos.
Ésta es la sexta versión de un homenaje que anteriormente ha reconocido al Templo de Santo Domingo de Guzmán (México), la ciudad de Cartagena de Indias (Colombia) y la Oficina del Historiador de La Habana (Cuba), entre otros.
Un praemium (del latín prae –antes- y em –coger), es como su etimología lo demuestra, aquello que se coge antes de los demás. Solo se otorgan premios a los primeros, a los que llevan ventaja. Y en ello el CCEM las tiene de sobra.
Organizado a poco andar la naciente democracia a comienzos de los 90, tras los años de intervención militar, la feliz concurrencia de criterios de autoridades de la época permitió rescatar del abandono y el seguro desmantelamiento al vestusto edificio que por años había servido como punto de salida y destino del recorrido de los ferrocarriles chilenos. Dotado de una innovadora estructura institucional (para su época), la Corporación Cultural Parque de los Reyes que administra el recinto, sumo representantes de varias instituciones públicas pero se administra como una corporación privada.
Su director (y gerente), el periodista y sociólogo Arturo Navarro se ha mantenido en el cargo por casi dos décadas, permitiendo dotar de continuidad al desarrollo de un trabajo tesonero en la protección del patrimonio (el CCEM tiene el estatuto de “Monumento nacional”) y la difusión de la cultura. Cuenta además con un personal altamente especializado y dotado de una fuerte motivación hacia el trabajo.
Allí donde habitualmente existen modelos organizativos muy heterogéneos, con baja profesionalización en la gerencia y gestión de la cultura, el CCEM es un ejemplo.
Es cierto que ha obtenido prerrogativas por su ubicación y tamaño. Tradicionalmente es sede de los eventos artísticos, sociales y culturales más masivos que se realizan en la capital chilena, pero la institución ha sabido sacar provecho de su emplazamiento.
Los equipamientos de centralidad son edificios únicos, con dimensión de capitalidad y de no territorialidad, destinados a atraer a todas las personas interesadas, normalmente con una arquitectura singular y de gran tamaño. Aunque la centralidad es necesaria para alcanzar una posición competitiva, el CCEM ha sabido potenciarla con una opción por la polivalencia, prestando servicios, con cierto nivel de integración, de carácter educativo, cultural, social y de “atención al ciudadano”.
Es lo que el jurado del Premio Internacional "Reina Sofía" de Conservación y Restauración del Patrimonio Cultural, seguramente ha sabido justipreciar.

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