El Submarino de la Discordia




El cambio climático esta provocando una verdadera guerra entre dos municipalidades chilenas. Y el arma es un submarino.
En efecto, tras varios intentos fallidos en las últimas semanas, la Municipalidad de Valdivia, un importante centro urbano y turístico ubicado a unos 850 km al sur de la capital chilena, parece haber desechado la opción de trasladar por el curso de un río de la zona, al submarino “O’Brien” usando la fuerza de remolcadores y las mareas. Sin embargo, la falta de lluvias en la región ha disminuido a tal punto el caudal que es impensable la ejecución de la maniobra que les permitiría ver finalmente atracado en su puerto a la dichosa máquina destinada a convertirse en el primer submarino-museo flotante chileno.
Mientras tanto, tras haber sido remolcado hace desde el puerto de Talcahuano por remolcadores de la Armada, el O’Brien está anclado en el también lacustre puerto de Corral.
Ante tan magnifica vista en su bahía, las autoridades corralinas y su comunidad han manifestado su interés para que el O’Brien se quede definitivamente allí. La guerra esta declarada.
El alcalde de Corral Gastón Pérez, ha afirmado que “el mejor escenario para el O´Brien es que se quede en nuestra comuna, si (el alcalde de Valdivia) Bernardo Berger no puede concretar la gestión de llevárselo nos acercaremos para plantearle nuestro deseo”.

25 años de historia
Destinado a convertirse en el Museo Submarino Naval de Valdivia, el sumergible pasó a ser de propiedad legal de la Municipalidad de Valdivia, luego que el alcalde Bernardo Berger y el director general de Servicios de la Armada de Chile, Cristian Dantés Young, firmaran la escritura de compraventa de la nave por una suma simbólica.
Con la firma del contrato, se completó el proceso que cierra un capítulo en la interesante historia del ingenio naval. Construido para la Armada de Chile en el Astillero Scott's Shipbuilding & Engineering Co. Ltd. Greenock, Escocia, el O’Brien fue botado al agua el 22 de diciembre de 1972 y completó sus pruebas el 16 de junio de 1976. Llegó a Punta Arenas el 10 de agosto de ese mismo año, y fue retirado del servicio el 31 de diciembre del 2001.
De clase "Oberon", después de 25 años de servicio surcando aguas nacionales y extranjeras, el O´Brien fue dado de baja. Su destino era ser hundido en algún lugar del Pacífico como blanco de prueba de artillería.


La cultura la dará nueva vida.
Con el concurso de empresas de la zona y la comunidad valdiviana, el O'Brien se instalará en el río Calle Calle a un costado del Museo de Arte Contemporáneo y del futuro Paseo Cultural, proyecto ya aprobado por el Ministerio de Vivienda y Urbanismo, justo frente a la Feria Fluvial de Valdivia.
La idea de aprovechar su excelente estado surgió de los submarinistas en retiro, quienes plantearon a la Armada de Chile la idea de entregar la unidad a la ciudadanía.
Chile tiene una larga experiencia acumulada en la gestión de barcos de guerra como museos flotantes. El caso del monitor Huáscar anclado en la bahía de Talcahuano es uno de los más notables, pues se trata de unos de los pocos acorazados del s.XIX aún a flote en el mundo.

Mientras en Valdivia esperan que la temporada lluvias llegue pronto. Como alternativa, las autoridades manejan la posibilidad de dragar el fondo fluvial para permitir el paso del sumergible, bloqueado además por los restos de antiguas embarcaciones encalladas en las aguas tras el devastador terremoto y maremoto que destrozó esa zona del planeta en los sesenta.
Los habitantes de Corral donde el O’Brien sigue anclado, anhelan que no llueva tanto.



Museos flotantes
Son pocos los submarinos que se han convertido en museo. El “Abtao” en Perú es uno de ellos, siendo el primer Submarino Museo en el mundo con presentación de un combate submarino en espectáculo de luz y sonido abordo.
El Museo ex-BAP Abato es propiedad de la Asociación de Oficiales Submarinistas del Perú que lo opera sin fines de lucro.
Mientras el submarino de la armada Sudafricana SAS Assegaai, retirado de servicio hace unos pocos años, continua sirviendo a su patria como la atracción principal en un museo de tecnología submarina.
El primer submarino-museo de Rusia fue inaugurado hace unas temporadas a orillas del río Moscova con motivo de un programa del Ayuntamiento de Moscú para fomentar el turismo y la cultura en la capital rusa.
El museo flotante es un sumergible diesel tipo B-396 que sirvió en la Armada soviética y, luego, rusa, y cuyas tripulaciones realizaron travesías por el mar de Barents, de Noruega, y el océano Atlántico durante más de dos décadas.
Retirado de la Flota del Norte en 1998, el submarino fue adquirido en el astillero de desguace por el Ayuntamiento con el propósito de convertirlo en museo.

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