Avances en la promoción del mecenazgo cultural en Perú







La promoción del mecenazgo a través de leyes que hacen posible las deducciones de impuestos no es novedad en los países desarrollados. Especialmente allí donde se ha asumido la necesidad de que el sector privado –empresas y personas- participe en el financiamiento de las iniciativas culturales y artísticas. En la actualidad algunas naciones de América Latina están avanzando en la conformación de regímenes legales específicos de estímulo al mecenazgo y patrocinio empresarial a la cultura. No obstante, no sabemos si estas iniciativas legales responden a un modelo de políticas de financiamiento cultural más o menos extensible en la región; carecemos de una mirada estructural que nos pueda dar luces sobre los problemas y oportunidades que el mecenazgo privado a la cultura podría reportar para el sector; no abundan tampoco las miradas regionales sobre políticas culturales comparadas que podrían servir para iluminar la discusión legislativa.
Un ejemplo interesante es la situación actual que vive Perú

Recientemente la congresista Luciana León informó que presentará un proyecto de ley que plantea beneficios tributarios para fomentar la actividad cultural.
La legisladora explicó que esta iniciativa legal busca que las empresas privadas que deseen invertir en este rubro reciban de parte del Estado descuentos en los impuestos a pagar. Se trata de una iniciativa pionera en el país andino. “La ley consiste en que toda empresa privada que aporte un monto importante en cualquier actividad cultural, sea ballet, conservatorio, o cualquiera, pueda recibir beneficios tributarios de parte del Estado en contraposición por el apoyo a la Cultura” (ib.)
Su promotora ha explicado que la norma propuesta entiende al mecenazgo como “financiamiento total o parcial, que realizan personas naturales o jurídicas privadas, con carácter de donación, para la ejecución de proyectos o actividades relacionadas al arte y la Cultura” y que tiene por objetivo “promover asociaciones público privadas con el objeto que, conjuntamente con el sector privado, se puedan crear, desarrollar, y mejorar los mecanismos para la realización de actividades y proyectos culturales”(León). Se estipula que, para efecto del Impuesto a la Renta, los benefactores podrán deducir como gasto el 100% del monto que destinen al financiamiento de proyectos o actividades culturales. En el caso de Patrocinadores, podrán deducir como gasto el 50% del monto que destinen al financiamiento de proyectos o actividades culturales. En ambos casos la deducción operará para el cálculo del IR correspondiente al ejercicio en que haga efectivo el desembolso del financiamiento. No será de aplicación tope alguno para las deducciones.
Serán beneficiarios las entidades públicas o privadas sin fines de lucro que presenten un proyecto o actividad cultural. Se contempla además que las empresas podrían dar su colaboración a un fondo en común que sería administrado por el Instituto Nacional de Cultura o donar directamente a la institución que quiera beneficiar. El beneficio sería el descuento en los impuestos de un porcentaje de la cantidad invertida en Cultura.

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