Maestra de generaciones ( Entrevista a Guacolda Antoine en El Mercurio, 6 de septiembre de 2010)


Son las 12 del día y Guacolda Antoine advierte: "Tiene que ser corto, tengo poco tiempo". Como buena hija de italiana, está amasando pasta, "esta tarde vienen mis compañeras de gimnasia a comer". Preparar la cena le quita mucho tiempo. Sobre todo ahora, que con más de 102 años los pasos son más cortos.

Abuela matemática
A Guacolda Antoine Lazzerini le gusta la cocina, pero ella prefiere ser profesora y una matemática ante todo. "Mis papás tenían la intención que estudiara lo que quisiera. Les hacía clases a mis compañeras en el Liceo de Aplicación, así que seguí con lo que me gustaba".
"Soy profesora de Matemática y Física de la Universidad de Chile, me recibí a los 20 años, en 1928. Inmediatamente formé profesores en el Pedagógico, ingenieros en la Escuela de Ingenieros Industriales y fui fundadora de la Universidad Técnica, donde era la única mujer".
Sus principales oponentes por ser mujer fueron los ingenieros. "Cuando egresé me pidieron que reemplazara al profesor que más sabía matemática en Chile y todos los alumnos se opusieron. El director les dijo que me conocieran. A las dos semanas me convidaron a una once. Yo no sabía de qué se trataba. Después supe que ya me querían".
Tanto la aceptaron que, cuando Guacolda cumplió cien años, llegó a saludarla quien había sido alumno de su primera clase en Ingeniería; ahora el estudiante tenía 97 años.
"Hoy podría pararme y hacer clases en un liceo sin problemas, pero para enseñarles a los ingenieros debería repasar mis libros", dice sin soberbia. "Hace unos meses, uno de mis alumnos, doctorado en física, me trajo un problema que no podía resolver y yo sí pude. Después le enseñé la formula".
Guacolda está segura de que ser una experta en matemáticas es parte de su encanto. Dice que su difunto marido, el abogado Arcadio Escobar, se enamoró de ella por lo mismo. No bastaron sus ojos verdes, ni su porte europeo, "es que él no sabía nada de números y me decía siempre que me admiraba por eso".
"Me casé tarde, a los 37 años y tuve dos hijos. Una vez, Ester Alessandri me preguntó si tenía un problema amoroso y por eso seguía soltera. Lo que pasó es que cuando murió mi papá tuve que hacerme cargo de mis siete hermanos y trabajé mucho. Fui jefa de cátedra y decana de Física y Química. Yo me acostumbré a las cosas difíciles, por eso cuando murió mi marido pude seguir adelante".
En los cien años de República que ha vivido, dice que "lo más duro que le ha pasado al país fue el golpe militar. Mi hijo mayor, que ahora tiene 64, trabajaba en el Ministerio de Obras Públicas. Se lo llevaron preso una semana. Volvió con la mitad del pelo rapado y nunca me ha contado lo que vivió en el Estadio. Todos los problemas económicos los solucioné trabajando. Pero esto fue muy terrible".
Guacolda toma dos remedios al día: uno para la presión y otro para la glicemia. "Nunca me he puesto una meta de cuánto quiero vivir, sólo sé que quiero estar lúcida para saber lo que pasa".

Foto: El Mercurio

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