“Públicos” y “audiencias culturales” en la Gestión Cultural. La visión de Lucina Jiménez.

Los estudios sobre el público, también conocidos como estudios de visitantes, o estudios de público y de recepción, han tenido un desarrollo importante en los últimos veinte años de los que da cuenta ya una nutrida bibliografía internacional. No obstante, se trata de un campo discontinuo cuyos referentes son trabajos muy diferentes que se han desarrollado desde diversas perspectivas ideológicas y disciplinares, diferentes marcos teóricos y metodologías tanto en la etapa de recolección como de análisis de la información. Un reciente seminario organizado en Santiago de Chile por el Centro Cultural Gabriela Mistral (GAM) puso el acento precisamente en esta cuestión fundamental en la administración de la cultura. El encuentro del GAM quedará consignado por su carácter fundacional, al menos a escala local, tanto por la calidad de los expertos convocados como por la atención provocada en una comunidad de profesionales deseos de alcanzar más y mejores competencias. Es muy difícil, empero, hacerse cargo de los todos los aspectos abordados por una batería de especialistas que expusieron durante tres días en el flamante centro cultural que se levanta donde otrora estaba instalada la sede legislativa del Gobierno Militar. ¿Cuál es el lugar del público en la gestión cultural, se pregunta Lucina Jiménez? “Hay quienes postulan que el público es un comprador o consumidor de bienes y/o servicios culturales. Las sociedades de mercado privilegian el carácter de consumidores de los ciudadanos y esto influye también en su relación con el arte y la cultura. Sin embargo, aunque la creación y la difusión artísticas tienen una dimensión económica, pues implica la circulación social de ciertos bienes materiales o simbólicos, el asunto del público no se refiere sólo de un asunto de comercialización o de consumo, sino fundamentalmente a la posibilidad de construcción de significados y de relaciones sociales entre personas”. Jiménez, una conocida académica mexicana, especialista en consumo cultural, ha ahondado en esta idea en trabajos anteriores: “No nos interesan los públicos sólo en su faceta de consumidores, en nuestros proyectos queremos interactuar con públicos inteligentes y sensibles, capaces de relacionarse con nuestras propuestas; públicos integrados por ciudadanos que no sólo observan, sino que participan y acompañan a sus artistas durante todo el proceso de creación, producción y difusión del arte. Aun cuando la asistencia a ciertos espectáculos o centros culturales sea gratuita, pensar en los públicos sólo como asistentes o como número, en términos estadísticos, reduce su papel a la fase del consumo, así sea gratuito. Es necesario pensar en el público como parte del hecho artístico y no como un ente asociado sólo a la esfera de la difusión y por lo tanto como entidad posterior a la creación misma. Las instituciones o compañías artísticas se deben a sus públicos, pero esa relación no ha de verse de manera simplista y mecánica. No es gratuito que los más reacios a pensar y a aceptar que el tema del público les compete sean los propios artistas. Legítimamente, ellos tienen el temor de que se les pida subordinar su trabajo a lo que el público diga. Y no hay peor tragedia para un artista que tener que repetirse para gustar, de tener que moverse en el terreno de una estética para el gusto del mercado. Eso significaría en un sentido más profundo el fin del arte, porque independientemente de la dimensión económica de cada creación, subordinar el arte al mercado es condenarlo a una estandarización y cerrar el paso a la innovación y la experimentación. Pero ello no quiere decir que los artistas deban desentenderse de sus públicos, a los cuales irremediablemente se dirigen. Y si los artistas no pueden desentenderse de sus públicos, más grave aún es cuando un promotor o presentador artístico de una institución pública o privada piensa que su labor se limita a programar artistas y que el asunto del público le es ajeno o bien le corresponde a quien haga la difusión de lo que él programa. Todo programa artístico debe tener un sentido, una razón de ser y estar pensado para alguien. Dejar la parte del “alguien” al azar tiene sus riesgos.” Lo que ha venido ocurriendo es que los gestores culturales han debido ir asumiendo cada vez con mayor conciencia que el proceso creativo que traslada la presentación de una manifestación artística del espacio íntimo al espacio público se completa en presencia de sus públicos, y esta relación entre el espectáculo y su audiencia es uno de los ejes centrales del enfoque actual sobre la gestión cultural. Podríamos decir que si no hay público es que no hay una buena gestión cultural. “El tema de los públicos tiende a cobrar significación no porque haya estado ausente, puesto que su presencia es tan antigua como el teatro griego , sino más bien porque el teatro occidental que predomina en nuestro medio, enfrenta ahora fuertes retos para replantear su vinculación con los destinatarios finales", ha escrito la autora azteca. "Sin embargo, el intento por acercarse a las relaciones que establece el teatro con sus públicos y el análisis de los múltiples desencuentros que han vivido parece no haber sido considerado de manera sistemática prácticamente desde ninguna vertiente disciplinaria". Concebido como es último eslabón de la cadena de la acción cultural, el público reclama ahora un lugar central en la producción de la cadena de valor que lleva el arte a las audiencias. Bibliografía elemental de Lucina Jiménez Jiménez, L. (2005). Estructura y gestión de las políticas culturales en México y perfil de sus recursos humanos. México DF: Organización de Estados Iberoamericanos / Ministerio de Cultura y Comunicación de Francia. Jiménez, L. (2005). Políticas culturales y Cooperación Internacional para la diversidad y la equidad. Paper presented at the IV Campus de Cooperación Euroamericana. Jiménez, L. (2010). Políticas de creación y desarrollo de demanda. Paper presented at the Escenium 2010. Retrieved from http://www.escenium.net/com/pdf_doc.php?id=47 Jiménez, L., & King Miranda, C. (2001). Gestión Cultural para profesionales y administradores de proyectos artísticos. Estrategías para recaudar fondos y desarrollar públicos. México DF: Miranda Foundation. Jiménez López, L. (2000). Teatro & Públicos. El lado oscuro de la sala (1 ed.). México DF: Colección Escenología. Foto Gentileza GAM, Santiago julio 2011

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