Consumo y cultura en Uruguay, nuevo libro de Rosario Radakovich

Radakovich, R. (2011). Retrato Cultural. Montevideo entre cumbias, tambores y óperas. Montevideo: Licenciatura en Ciencias de la Comunicación de la Universidad de la República, 451 pp.

El reciente libro publicado por la doctora Rosario Radakovich, académica e investigadora de la Licenciatura en Ciencias de la Comunicación de la Universidad de La República, en Uruguay, indaga acerca de gustos, prácticas y patrones de consumo cultural de las clases sociales en Montevideo en estos últimos años.

En este contexto, el consumo cultural fue un factor fundamental de identificación de clases con lo cual, expresó no solamente modalidades de integración y transversalidad social -como se cree comúnmente en Uruguay-, sino también actuó como forma de legitimación y reproducción de la desigualdad social. A propósito de de su lectura, se puede observar que la extensión del consumo cultural en Chile ha circulado por un camino muy paralelo a la experiencia uruguaya. Esta coincidencia ha permitido, por una parte, que apreciemos mejor ahora la presencia de las cuestiones culturales en los espacios político y económico. Por otra, nos ha permitido volvernos más sensibles a la necesidad de una democracia integral para la sociedad chilena que permita suprimir las relaciones de apropiación diferencial .

Esta confluencia ha permitido reflexionar sobre la participación ciudadana en la vida cultural, aspecto que sigue siendo, en buena medida, una asignatura pendiente o, en el peor de los casos, una materia que suele considerarse como superada porque se poseen de cifras de asistencia o uso de servicios más o menos satisfactorias o porque los órganos directivos de las instituciones dan cabida a algunos representantes de las organizaciones culturales del territorio. Es en este sentido que la tendencia más o menos generalizada en la política cultural de los primeros años de nuestra actual democracia, de considerar la participación cultural como una de las piezas fundamentales de las políticas, se ha visto reemplazada por una cierta atonía y un conformismo tan posibilista como insatisfactorio .

La participación del Estado en materias de políticas culturales ha tendido a considerarse como una forma más o menos mecanicista de gestión de programas y equipamientos, y no como un elemento estructural central del programa o del equipamiento en sí mismo. En Chile no se han realizado investigaciones similares a la confeccionada por Radakovich que permitan determinar un "retrato cutural" como el que su obra nos propone. No obstante, se sabe a partir de pesquisas realizadas en el exterior, que mientras la demanda de bienes culturales relacionados con la difusión del campo cultural académico-culto se mantiene inelástica, por otro lado, se expande la oferta de un mercado nacional de bienes de consumo intermedio y, de medios electrónicos, generando una fuerte oscilación cultural.



GUZMÁN CARDENAS (1992) ha explicado este proceso para el caso venezolano, señalando que mientras los medios electrónicos (radio y televisión) no generan discriminación entre los públicos, (es decir, son consumidos por personas de distinto sexo, edad, ocupación, nivel de ingreso, escolaridad, etc.) algunos factores discriminantes comienzan a operar en el nivel de consumo intermedio (diarios, revistas, libros, cine, videos, discos, etc.) y se acentúan notoriamente en el consumo de lo "culto- académico". En el nivel de consumo intermedio, ello supone que segmentos significativos de público no tienen acceso al consumo de este tipo de bienes culturales relacionado directamente a factores como la escolaridad e ingresos, lo que constituye una suerte de denominador común: mayor nivel de escolaridad y de ingresos, mayor frecuencia de consumo de bienes intermedios .

Los estudios realizados en Chile han puesto en evidencia que estamos en presencia de una redefinición de los "públicos" de las distintas experiencias culturales. Así, se observa una "mediatización de lo popular" y un "movimiento hacia arriba" (CATALÁN-SUNKEL, 1992) de ciertos géneros, que ahora se presentan bajo la forma del folklore readaptados para consumo masivo y, en ciertos casos, para un consumo de élite. Una explicación posible sobre estos cambios es la presencia de los medios masivos de comunicación que podrían estar suprimiendo la necesidad de asistencia a los eventos en vivo, lo que implica un cierto repliegue al espacio privado y al menor uso de los espacios públicos de las ciudades.

El libro de Rosario Radakovich viene a llenar un espacio importante en la bibliografía especializada en consumo cultural en América latina, reafirmando de paso el liderazgo que los académicos uruguayos han tenido en estas materias desde hace años y, dando testimonio además de la muy oportuna inclusión del tema en el contexto de la Facultad de Comunicaciones.

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