Proponen cambios a leyes de mecenazgo en Bolivia


Plaza Murillo, La Paz (foto del autor)





Bolivia no tiene, hasta donde sabemos, una legislación específica,  aunque sí existe el mecenazgo como forma de filantropía particular.[1]

La nación altiplánica presenta ejemplos interesantes y exitosos de gestión cultural privada con fondos públicos (Cinemateca Boliviana, Fundación Cultural del BCB), de coparticipación privada-pública (Festival Internacional de Teatro de La Paz, Festivales Apac: de Música Barroca e Internacional de Teatro en Santa Cruz) o de fundaciones/asociaciones privadas (Fundación Patiño, Fundación Quipus, Proyecto Martadero), por citar algunos, pero no cuenta con leyes específicas de promoción. Algunos actores locales comienzan a exigirlas[2], otros se inclinan por usar lo que ya existe[3]

Está vigente aún en Bolivia la Ley nº 843 que permite a las empresas hacer donaciones con cargo a sus gastos hasta el 10% de sus utilidades a organizaciones culturales autorizadas por la oficina de Impuestos. No obstante, el sistema es engorroso y obliga a la empresa para incurrir en costos adicionales razón que explica su escaso uso desde su aprobación en el 2004. 

Un  proyecto de Ley de Promoción Cultural y Artística que contempla un sistema de mecenazgo similar al implantado en la ciudad de Buenos Aires, presentado a fines del 2011 por el Ministerio de Culturas de Bolivia, ha sido fuertemente debatido por organizaciones políticas y culturales que lo acusan de ser un intento por “privatizar” la cultura (Matias, 2011)

Los reclamos más activos se han concentrado en la ciudad de  Cochabamba, donde se han organizado movilizaciones de artistas locales en contra de este anteproyecto del Gobierno que plantea que la empresa privada financie los proyectos artísticos a cuenta de impuestos. 
Roberto Laserna, Fundación Milenio


Recientemente, el economista Roberto Laserna actual director de la Fundación Milenio ha presentado un proyecto de “mecenazgo democrático”  que hay que seguir con atención (Laserna, 2011), especialmente cuando propone avanzar hacia una nueva relación entre contribuyentes, más preocupados ahora por la cultura, menos dependientes de los donantes externos y del subsidio del Estado.

Propuesta Mecenazgo democrático




Escuche decir a Roberto Laserna hace unos días en La Paz que "estamos acostumbrado a pensar que el financiamiento de la cultura proviene del gobierno o de la cooperación extranjera. Pero es posible que generemo otras formas de conseguir dinero que equilibren la partida ganada hoy por un solo actor".
Se trata de pensar para Bolivia un sistema que procure que toda persona pueda participar en el desarrollo cultural, pues, aunque no todos puedes ser artistas, muchos pueden ser mecenas[4].

 El desarrolo y la democracia, dice el experto, requieren relaciones horizontales entre todos los actores y no sólo relaciones verticales del Estado a la sociedad. En sus cálculos, una reforma menor al reglamento que norma a la Ley nº 843, esa  que permite a las empresas hacer donaciones, podría habilitar a unos 300 mil contribuyentes, entre personas y empresas, capaces de generar potencialmente unos 600 millones de dólares. 

Museo Nacional de Arte, La Paz (foto del autor)


 "Un mecanismo de esta naturaleza involucraría a una gran cantidad de ciudadanos, pues podrían hacer uso del mismo todos los contribuyentes que al final de una gestión pagan los Impuestos a las Utilidades, sean empresas o profesionales independientes. También haría posible una relación más cercana entre todos ellos y los grupos y entidades que realizan actividades culturales, científicas o de solidaridad, independientemente de
su tamaño y localización. Por escala y cercanía se estaría creando ese ambiente dinámico de creatividad y compromiso que busca el Ministerio de Culturas, y en el cual florecerían las artes y el conocimiento, además de fortalecerse el sistema de protección a los grupos vulnerables que son objeto de beneficencia. Y, por supuesto, todos los grupos dedicados a las actividades culturales, científicas y solidarias tendrían la oportunidad de contar con recursos de largo plazo con los cuales, además, podrían movilizar recursos adicionales, dentro y fuera del país. Su acceso sería mucho más fácil y directo, pues el sistema es menos excluyente, ya que da posibilidades a que reciban apoyo desde las iniciativas más pequeñas y alejadas, hasta las más grandes e institucionalizadas. Y, en general, menos dinero se perdería en la intermediación burocrática".

Una versión extendida de sus propuestas pueden consultarse en:
Laserna, R. (2011). Filantropía y Desarrollo. Propuesta. Análisis. Revista Fundación Milenio(13), 71 - 86. 
disponible en: http://www.fundacion-milenio.org/






[1] Cfr. García Mérida, Wilson. "Renace El Sano Mecenazgo." Crónica. Bolpress 16 de enero 2006.
[2] Iglesias Mendizábal, Fadrive. "Ley De Mecenazgo: ¿Cuánto Más Hay Que Esperar?".
Cochabamba, Bolivia, 2009. Blog. 26 de junio de 2009  http://clavo.blogspot.com/2009/03/ley-de-mecenazgo-cuanto-mas-hay-que.html.
[3] Roberto Laserna, “Filantropía y Desarrollo”, intervención en Encuentro de Gestores Culturales Bolivianos,  24 al 26 de octubre de 2012, La Paz, Bolivia. Apuntes personales del autor.
[4] ib. supra. 

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