La gratuidad no aumentara las audiencias de museos en Chile




 
Museo de Arte Contemporáneo, Día del Patrimonio 2014, El Mercurio.




Recientemente la Presidenta de la República ha anunciado que el acceso a los museos de dependencia estatal de Chile será gratuito. La meta del gobierno que lidera Michelle Bachelet es que a través de medidas como la anunciada, "la ciudadanía se acerque con libertad y sin costo alguno al patrimonio, a nuestra historia y a la ciencia".

Lo primero que cabría agregar es el consenso que existe en torno a no escatimar los esfuerzos que se deben hacer para allegar más público y enriquecer las audiencias de los museos. Se tratan estas instituciones de actores demasiado importantes para la cultura y la educación como para restarnos en un esfuerzo que debe ser alentado y celebrado. Por su puesto que queremos que más gente vaya a los museos, pero la cuestión que quiero introducir aquí es que no necesariamente una disminución en el precio de la entrada -o su eliminación frontal como ocurrirá a partir de comienzos del próximo año para los 27 museos que administra la DIBAM, se traducirá en un contingente mayor de público pujando por entrar a las casas de las musas. Incluso podríamos esperar que el número de visitantes decaiga.

Sabemos que los chilenos frecuentan poco a los museos, casi todos son del mismo sector socioeconómico. A los que no asisten, no parece ser el precio de la entrada el factor que los detiene en su intento de cruzar el umbral. Veamos las cosas en su contexto.

El anuncio del gobierno
A partir del 1 de marzo de 2015, el ya bajo costo de las entradas de los museos públicos en Chile (equivalentes a un dólar y unos cuantos centavos, para los que pagan, pues estudiantes y adultos mayores ya están liberados) se reducirá a cero.
"Cada una de las bibliotecas públicas, cada museo del Estado, son parte de esa gran transformación que estamos llevando adelante en la educación en general, para que Chile se reencuentre en un contexto de inclusión e igualdad. Para eso estamos trabajando, para dotar, por ejemplo, de bibliotecas regionales a territorios que aún no las tienen”, afirmó la Mandataria. En este sentido, añadió que “estamos trabajando también en una nueva política nacional de museos, cuyo primer documento tendremos ahora en diciembre, y que se va a hacer cargo de la necesidad de renovar nuestros museos a lo largo de Chile, de invertir en ellos para acercarlos a nuestra gente y, sobre todo, a nuestros jóvenes”.

Bachelet encabeza una alianza política amplia de agrupaciones  de centro e izquierda -incluyendo al Partido Comunista- desde marzo de 2014. Tras un contundente triunfo en las urnas, en estos últimos meses su popularidad ha ido descendiendo rápidamente en las encuestas de opinión, al tiempo que su gobierno impulsa una acelerado y radical plan de reformas en ámbitos sustantivos de la vida nacional: impuestos, educación, trabajo.

El anuncio de gratuidad de los museos por parte de la  Presidenta Michelle Bachelet fue respaldado por todos los actores del sistema.  

Para Alan Trampe, director temporal y provisorio de la Dibam, el servicio público creado en 1929 responsable de la administración de las bibliotecas, los museos y los archivos públicos del país,  aseguró que la idea fue impulsada desde la misma institución. “Hace años que venimos evaluando esta propuesta y es totalmente viable. El cobro de entrada no es un factor relevante en el presupuesto de los museos, pero para la ciudadanía es una señal importante, porque estamos eliminando las brechas de acceso. Desde siempre la entrada a nuestras bibliotecas es gratis, así que no vemos por qué nuestros museos no podían serlo”, señaló Trampe al diario La Tercera.

Claudio Gómez, director del Museo de Historia Natural, el más visitado del país, sostuvo que el cobro de entrada no contribuye de manera importante  al financiamiento de la institución: de 560 mil personas que ingresaron en 2013 al edificio de Parque Quinta Normal, sólo 40 mil pagaron.
Para nosotros es más caro recaudar el dinero de las entradas que la ganancia del ticket mismo. Tenemos que contar con alguien en la contabilidad de los tickets, alguien que vaya a hacer el depósito y las rendiciones de un dinero que finalmente el Ministerio de Hacienda te lo otorga como saldo inicial de caja para el año siguiente”, explica Gómez. “Esta es una conquista ciudadana. Se ve la cultura como un derecho y no como una oportunidad. Los ciudadanos ya están pagando su entrada a través de sus impuestos, ya que estos son museos que financia el Estado".

Incluso el diario El Mercurio, un tradicional exponente de los sectores e ideas más conservadoras del país, editorializó sobre el tema señalando que la medida anunciada por la Presidenta no puede ser más acertada, puesto que con el cobro de la entrada no se lograba financiar ninguna actividad y se había creado una barrera que atemorizaba a muchas personas a acercarse a conocer lo que ahí se expone.

Pero no todos los museos en Chile serán gratuitos, solo aquellos que dependen de la Dibam.  Chile tiene más de 200 museos funcionando, de los cuales la DIBAM administra solo 27. El Estado sigue teniendo la titularidad de muchos  más a través de la dependencia de municipalidades, otros ministerios, fuerzas armadas y universidades públicas.  Estudiar estas instituciones fue parte del proyecto de investigación (Fondecyt Regular 2012, nº 1120313), Los Museos y su público. Evaluación y análisis de la comunicación y gestión de las audiencias museísticas en Chile (2012-2014),  una iniciativa académica que convocó a periodistas y museólogos de las Universidades de Santiago, Playa Ancha, Católica de Valparaíso y la DIBAM, en un esfuerzo por analizar las estrategias de comunicación y gestión de audiencias que se establecen entre los museos y sus públicos reales y potenciales, en una muestra representativa de instituciones culturales de esta naturaleza en Chile, entre los años 2012 y 2014.

Los museos de la Dibam
En total son 27 museos de la red Dibam, a lo largo de las 13 regiones del país, los que se verán incluidos en la medida.

Museos nacionales
Museo Nacional de Historia Natural
Museo Nacional de Bellas Artes
Museo Histórico Natural
 
Zona norte
Museo de Antofagasta
Museo Regional de Atacama (Copiapó)
Museo Arqueológico de La Serena
Museo Histórico Gabriel González Videla (La Serena)
Museo Gabriela Mistral (Vicuña)
Museo del Limarí (Ovalle)
 
Zona centro
Museo Antropológico P. Sebastián Englert (Isla de Pascua)
Museo de Historia Natural de Valparaíso
Museo de Artes Decorativas (Santiago)
Museo Histórico Dominico (Santiago)
El Museo Histórico Dominico
Museo de la Educación Gabriela Mistral (Santiago)
Museo Benjamín Vicuña Mackenna (Santiago)
Museo Regional de Rancagua
Museo O’Higginiano y de Bellas Artes de Talca
Museo de Arte y Artesanía de Linares
Museo Histórico de Yerbas Buenas
 
Zona sur
Museo de Historia Natural de Concepción
Museo Mapuche de Cañete
Museo Regional de la Araucanía (Temuco)
Museo de Sitio Castillo de Niebla (Valdivia)
Museo Regional de Ancud
Museo Regional de Magallanes
Museo Antropológico Martín Gusinde (Puerto Williams)


La cantidad de museos existentes en el país varía según la fuente de que se disponga para el cálculo de esa cifra.

Número de Museos en Chile (2013)


Fuente: Elaboración Propia


En cualquier caso la gratuidad anunciada por el Gobierno afectara a poco menos de 13% de los museos del país, reconociendo por cierto que entre ellos están algunos de los que consiguen las mayores cifras de audiencias.

El  público que asiste a los museos en Chile
El comportamiento del público de museos en Chile no es diferente del de otras naciones. Considerados así en la oferta de productos y servicios culturales disponibles para las personas, los museos ocupan un lugar más en la lista de opciones dispuestas para el consumo y disfrute cultural. La sociología de la cultura no obstante, ha venido señalando desde hace varias décadas que los museos, pese a los esfuerzos de los gobiernos y sus declaraciones en los foros, no figuran dentro de las opciones más aparecidas por el público a la hora de disponer que hacer con su tiempo de ocio. Y hay más. Aquellos que si prefieren ir a los museos espontáneamente, y no como parte de una obligación escolar, sueles ser representativos de los grupos más y mejor educados de cada sociedad, y los con mayor poder adquisitivo.  En la forma chilena de ver las clasificaciones sociales, a los museos van los sectores ABC1.

Las cifras aportadas por sucesivas Encuestas de  Participación y Consumo Cultural 2009 sobre la asistencia a museos chilenos reflejan una radiografía que no revela grandes sorpresas: un público que se muestra invariable a lo largo del tiempo, homogéneo entre hombres y mujeres, principalmente joven  (cerca de la mitad se ubica entre los 15 y 44 años),  y que representa en su mayoría a los sectores  acomodados del país (39,8% de los asistentes  pertenecen al nivel socioeconómico ABC1). Lo anterior descontando a los escolares, cuya cuantía es equivalente, museos más museos menos, al 70 por ciento del total de personas que vistan los museos chilenos.

 


Fuente: Bastías Sekulovic, M. (2012).
  En relación a las estadísticas culturales, contamos con dos mediciones fundamentales para el sector, la “Encuesta Nacional de Participación y Consumo Cultural” (ENPCC), que se efectúa a la población mediante muestreo y el “Anuario de Cultura y Tiempo Libre” (ACTL), que rescata datos por boleto cortado en distintas instituciones relacionadas con cultura, ambas son realizadas por el Consejo Nacional de la Cultura y las Artes y el Instituto Nacional de Estadísticas (INE). Estas mediciones nos permiten conocer ciertos patrones generales de participación cultural. Pero en el caso particular de los museos tenemos escasos métodos unificados de medición, y los datos que existen dependen de cada institución, debido a que no hay un instrumento u organización que unifique sus datos (Cari, 2012).
En la segunda ENPCC, al referirse a los museos, se señala que éstos son escasamente visitados por los chilenos. Se obtuvo como resultado que sólo el 20,8 por ciento de la población nacional ha asistido al menos una vez en el último año a una de estas instituciones. Según la misma estadística, entre el año 2005 y el 2009 varió de 20, 5 por ciento a 20,8 por ciento. Las razones para no asistir son la falta de tiempo, con un 38 por ciento, y la falta de interés por visitarlos, que obtiene el segundo lugar con 22,8 por ciento.

El precio de la entrada no parece ser un factor relevante a la hora de decidir la visita a un museo.



En las cifras señaladas destaca la existencia de una  distancia importante entre los museos y las prácticas e intereses de la mayoría de los chilenos. En efecto, Bastias Sekulovic (2012) sostenía que  los asistentes pertenecen mayoritariamente al mismo reducido segmento social y etario que se observa en  otros ámbitos culturales, y aquellos que no asisten, argumentan con la falta de tiempo o la ausencia de interés. Dicho de otro modo, el museo no forma parte de las prioridades de los chilenos a la hora de gozar de la cultura.

 


¿Es el precio de la entrada  lo determinante en la opción de la visita a un museo?

La discusión sobre la gratuidad del acceso a museos y monumentos es un tema de debate desde hace bastante tiempo entre los especialistas en políticas culturales y economía de la cultura. Por una parte están los que la defienden pues alegan que ella contribuye a la democratización del acceso a la cultura, por la otra quienes la resienten pues priva a los museos de una fuente adicional de financiamiento que podría volverlos más eficientes y dotarlos de mejores colecciones con lo que contribuyen a la democracia cultural. En cualquier caso, el precio del coste de la entrada forma parte integral del conjunto de decisiones que implica una política cultural auténtica.
 
En todo caso se ha comprobado (Gombault, 2008) que el impacto de la gratuidad sobre la asistencia del público es algo  conocido, eficaz en el corto plazo, pero a mediano y largo muy cuestionable.  Además no origina una correlación directa, pues está determinada por otras variables de la oferta de bienes y servicios culturales.  Se ha podido apreciar también que el impacto del acceso gratuito al museo requiere del desarrollo de acciones específicas para aumentar, ampliar y diversificar la asistencia de público, incluyendo una serie de esfuerzos por aumentar la accesibilidad física e intelectual. Estas acciones van más allá de simplemente levantar las barreras monetarias a la entrada.
 
No puede dejar de mencionarse también un aspecto que pone en cuestión la equidad del acceso gratuito a estos espacios culturales, pues parece que entre todos, es más beneficioso para los visitantes fieles a los museos que para los ocasionales. Se sabe desde los trabajos de Pierre Bourdieu en los sesenta que los visitantes fieles también pertenecen a laos grupos sociales mejor provistos de recursos.
 
Mientras unos aplauden que los museos sean gratuitos otros tenemos el legítimo derecho a preocuparnos por la inequidad de una medida que provoca la ayuda a los ricos con el dinero de los impuestos a expensas de esas poblaciones que están en desventaja y que no entrarán a un museo aunque sea gratuito.
 
Pueden ver aquí los chilenos una replica a pequeña escala del slogan "universidad gratuita para todos".  Los museos gratuitos nos son ni serán "para todos".  Y si el gobierno quiere que sean para todos debe hacer muchas cosas que eliminar el cobro de la entrada.  Partiendo por considerar también el factor "turistas".


La realidad de la gratuidad ha demostrado  que el "precio" del museo, desde la perspectiva del consumidor-turista, no es sólo la cantidad a pagar para entrar,  sino que incluye como en cualquier otra  actividad recreativa una serie de costos no monetarios como el esfuerzo de venir y los gastos asociados con la visita.  Se ha demostrado por ejemplo que estos  costos no monetarios tienen una importancia añadida cuando el acceso a los servicios culturales es libre. Lo que ocurre es que la asistencia a los museos está débilmente correlacionada con el precio de la entrada.

La experiencia acumulada muestra que en  la mayoría de los casos, el gasto asociado a la experiencia de visitar un museos es más onerosa que el simple costo de la entrada .  El visitante del museo tiene que  pagar un estacionamiento o un boleto para venir, también quiere ver a menudo las  exposiciones temporales que hay que pagarlas,  así como las bebidas o comer algo, tal vez quiera llevar un producto desde la tienda ... todo estos elementos son parte cada vez más integral de la experiencia del visitante. La entrada gratis –cuando ya era muy barata- no hace sino disminuir  teóricamente el costo monetario global para el visitante del museo.

Por otra parte, la entrada gratuita a museos y monumentos  priva a estos espacios culturales de una fuente de recursos. Para el público que asiste nunca su experiencia será gratis. Visitar un museo es siempre una fuente de costos no monetarios. Así que estamos frente a una falsa gratuidad. Parece una buena cosa, muestra a los gobiernos como generosos, promoviendo la democratización de la cultura, pero en el fondo es negativa porque ella siempre tiene un costo financiero en términos colectivos.

En este sentido, se podría explorar además una predisposición allí donde la entrada es gratis, a que exista el riesgo de un menor mantenimiento de las instalaciones, la degradación de su conservación y mala calidad del servicio para los visitantes. Otro posible efecto de la disminución de los recursos propios museos, es la dependencia mayor que estos tendrían del organismo proveedor de los recursos, una dependencia que más allá de lo económico, también podría asumir caracteres ideológicos y políticos.
La gratuidad de los museos también tiene efectos contradictorios sobre la valorización que el público hace de su experiencia: no se sabe si los asistentes le asignan valor a lo que se les ofrece gratis.
 
 
Pese a la gratuidad, el público no aumenta.

Los museos europeos por ejemplo, han visto disminuir el número de visitantes, al tiempo que se agudiza la crisis económica.

Desde el gratis total de algunos museos de Londres hasta los 21,6 dólares que cuestan los Museos Vaticanos en Roma, las tarifas de las principales pinacotecas europeas abarcan múltiples posibilidades, con precios únicos, combinados, reducciones y entradas gratuitas según edades o grupos profesionales.

En Madrid, el Museo del Prado decidió en 2011  la supresión de la entrada a su colección permanente, que costaba 11,5 dólares, y la puesta en marcha de la entrada única por 14,4 dólares, con la que se puede acceder tanto a la colección permanente como a las exposiciones temporales.

El Reina Sofía tiene la entrada más económica: por 8,6 dólares se pueden visitar conjuntamente la colección y las exposiciones temporales, mientras que, si se elige acceder sólo a estas últimas, el precio se reduce a 4,3 dólares.

También el Museo Thyssen permite elegir entre sus fondos permanentes, para lo que hay que pagar 11,5 dólares, y las muestras temporales que exhibe, como la actual de Antonio López, que cuesta 10 euros. La tarifa por todo el conjunto se eleva a 20 dólares.

En este tramo más caro se sitúa asimismo el Guggenheim de Bilbao, con un coste de 18,7 dólares por una entrada individual.

Las políticas de gratuidad para niños también son diferentes y, mientras en el Prado y el Reina Sofía pueden entrar sin pagar los menores de 18 años, el Thyssen y el Guggenheim solo permiten esta posibilidad hasta los 12 años.

Pero son las principales pinacotecas de Londres las que los aficionados a la pintura pueden disfrutar sin coste alguno: la National Gallery es gratuita, al igual que la Tate Modern y la Tate Britain, que cobran sólo la entrada a exposiciones temporales y extraordinarias.

Mientras, la entrada al Louvre en París tiene un precio de 14,4 dólares que no incluye las exposiciones del Hall Napoleón, con un coste adicional de 15,8 dólares. Y para entrar en el Rijksmuseum de Amsterdam hay que abonar 18 dólares.

Contemplar la Capilla Sixtina es un poco más caro, ya que la entrada a los Museos Vaticanos de Roma puede llegar a los 21,6 dólares. Uno puede ahorrarse esta tarifa aprovechando los últimos domingos de cada mes, en los que el acceso es gratuito.



 Museo Británico
 

Pese a que han aumentado las horas de gratuidad, el público no aumenta. En el 2012, por ejemplo, el 53% de los visitantes del Museo del Prado (1.228.136) accedieron gratuitamente, pero ni siquiera el incremento de las horas de gratuidad –según el director- ampliaría las visitas: “El Prado tiene el mayor número de horas de gratuidad entre los museos públicos españoles (14 horas semanales), una amplísima variedad de supuestos de gratuidad (estudiantes hasta los 25 años, desempleados, etc.) y otros se benefician de la reducción de tarifas (mayores de 65 años, las familias numerosas, etc.)”.
Según la última encuesta de hábitos culturales realizada en España (2013), casi un 70% de los españoles reconoce no ser usuario habitual de museos. Un 33,6% no va nunca o casi nunca y un 36% hace más de un año que no los visita. Sólo el 30% ha pasado por uno de ellos en el último mes. De todos estos, el 7% se considera usuario muy frecuente. Las barreras económicas no son las únicas. Visitar un museo es aburrido, cansado, desapacible y alborotado. Al menos esa es la opinión de los no visitantes, que encuentran en la falta de comprensión de lo que está expuesto la principal barrera para la visita. “El carácter solitario, silencioso y controlado de una visita a un museo les sitúa en una actividad que está lejos de aquello que consideran diversión. Genera insatisfacción, aburrimiento y rechazo a una forma de consumo cultural que no va con su estilo de ocio”, explica  un estudio del Laboratorio permanente de público de museos de España.
El carácter solitario, silencioso y controlado de una visita a un museo les sitúa en una actividad que está lejos de aquello que ellos consideran diversión.

Tanto espectadores habituales como inusuales consideran que los museos son valiosos, forman parte de la riqueza de un país y es importante mantenerlos, aunque ellos no los visiten. El Laboratorio de públicos de museos españoles recomienda:  El éxito de los museos reside en una combinación de amabilidad, confort y emociones”.   
Una encuesta realizada en Francia a mediados de la década pasada mostró que el 62% de las personas interrogadas declaran que irían con mayor frecuencia a los museos si fuesen
gratuitos determinados días. La democratización de las visitas en los museos pasa probablemente por una reflexión sobre las tarifas, a pesar de que el precio no sea el único factor determinante.  ¿Museos no todos los días gratis?  Ello tal vez explica el interés de las familias por el "día del patrimonio" o iniciativas puntuales de liberación del precio de la taquilla.

Claro que el estudio de 2005 sobre la imagen y la frecuentación de los museos en Francia
mostró que los franceses perciben los museos como lugares acogedores en los que se disfruta enriqueciéndose intelectualmente. También destacó la existencia de "impedimentos a la visita" que, más allá de las tarifas aplicadas por los museos, se relacionan con la falta de información sobre las colecciones y las exposiciones.
 

 

 Discusión y comentarios

Mi impresión: La gratuidad de los museos no cambiará necesariamente la composición social de los grupos que los visitan ni aumentará el número de visitantes. Si lo que se quiere lograr es que los visitantes de los museos sean más variados hay que hacer mucho más que no cobrar entrada (medidas pasivas) sino que estimular a los museos que adopten medidas activas para ir al encuentro de nuevas audiencias. Necesitamos museos más abiertos y acogedores con las personas, mas integrados a sus barrios y comunas, trabajando con los artistas locales. ¿Qué ello requiere financiamiento? Ciertamente. Es en ese aspecto donde debemos centrar la discusión, cómo allegamos más recursos a todos los museos del país, no solo a los de la DIBAM, pues en este esfuerzo los requerimos a todos.
Los que ya pagaban poco por la entrada seguirán visitándolos pero ahora gratis.  Los que no iban es difícil que se animen a hacerlo. Ni aunque sean gratis.
Me preocupa además que sin el corte de la entrada perdamos una valiosa fuente de datos sobre las audiencias. Si no sabemos cuenta gente los visita, cómo podremos saber quienes lo están haciendo bien. A cuáles tenemos que ayudar.
Otro asunto es que vuelve muy impopular cualquier intento de introducir mayor racionalidad a la determinación de las políticas culturales. Museos gratuitos, suena bonito, pero es mala cosa.



Fuentes

Bastías Sekulovic, M. (2012). Museos y Públicos: Apuntes sobre una relación distante. Observatorio Cultural. Valparaíso, Departamento de Estudios, Consejo Nacional de la Cultura y las Artes: 9 - 13.

Cari, C. (2013). "Los visitantes a los museos que no están en las encuestas." 26 de diciembre de 2013, 2013, http://mgcuchile.cl/wp-content/uploads/downloads/2013/07/visitantesdelosmuseos.pdf.

EFE, Agencia de Noticias (2011). ¿Cuánto cuesta ver arte? Del gratis total al "taquillazo".
Agencia EFE. Madrid.

Espinosa, D. (2014). Presidenta Bachelet anuncia gratuidad de los museos Dibam desde marzo de 2015. La Tercera. Santiago de Chile.

Gombault, A. (2008). La Gratuite des musees et des monuments: qu'en pensent les publics en France. Culture Etudes. Politiques Publiques et Regulations. C. Urbain, Ministerio de Cultura, Francia. 2008-1: 12.

Goldstein, B. (2008). "Estudios sobre los visitantes de museos en Francia: Una nueva estrategìa de los establecimientos culturales." Mus-A. Revista de los Museos de Andalucia Año: 2008, Número: 10. Enlace a Ejemplar. Dedicado a: El público y el museo: 38-42.

Redacción (2014). Jefa de Estado anuncia acceso gratuito a todos los museos Dibam a partir de 2015, Gobierno de Chile.

Redacción (2014). Entrada gratuita a los museos. Editorial, El Mercurio, Santiago de Chile, 5 de diciembre 2014

Riaño, P. H. (2014). La clase media da la espalda a los museos. El Confidencial. Madrid.









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