¿Política nacional de museos? Notas a propósito de una polémica de verano.



                                                                     Biblioteca Nacional, Día del Patrimonio 2014, Fuente El Mercurio

Un interesante debate sobre los museos chilenos está teniendo lugar en los medios locales, en medio de un tórrido verano.  Se trata de discutir si existe o no una política nacional de museos en el país?
Para el académico Luis Alegría, hay todavía muchas cuestiones pendientes, mientras que para los representantes de la DIBAM, el organismo técnico encargado desde 1929 de la administración de los museos públicos del país, hay que tener un poco más de paciencia...La política ya se está formulando.
El asunto es que lleva varias décadas formulándose, mientras muchos de nuestros museos languidecen por falta de estímulos concretos que alienten su labor.

Dejo aquí las intervenciones en las voces de sus protagonistas. Hacía el final agregó algunas precisiones de lo que podríamos entender por una política cultural de museos y comento la realidad chilena a partir de la experiencia comparada con algunas otras naciones del subcontinente.
La mayoría de mis impresiones fueron expuestas en mi ponencia del 2013:
Políticas culturales para museos en A. Latina: El caso de Chile en el contexto de los museos de los países del Mercosur. XXIX Congreso Asociación Latinoamericana de Sociología (ALAS) Santiago de Chile.

El comentario original de Luis Alegría en El Mostrador el 9 de Febrero de 2015

"A propósito de una serie de anuncios que involucran a los museos, siendo quizás, a la fecha, la de mayor revuelo la gratuidad de los museos de la DIBAM, pero a la que se debe sumar, ahora último, la reingeniería de los Fondos de Cultura, donde lamentablemente no se menciona nada respecto de los museos, pensamos que este es el mejor escenario, en mucho tiempo, para una discusión fructífera sobre la importancia de una política nacional de museos.


 
                                                                                                                      Luis Alegría Licume

Eso sí, como un requisito básico, es clave, que esta sea producto de una discusión abierta, sin secretismos, con la mayor generosidad posible y fundamentalmente partiendo desde cero, es decir, sin diseños previos, que condicionen sus resultados.

Lo anterior, debido a que, considerando la realidad diversa, desigual y fragmentaria del campo de los museos en nuestro país, especialmente deficitaria en el desarrollo de la disciplina museológica, se hace necesario y vital una política pública sobre los museos, que en mi opinión debe contener dos ámbitos de gestión.

Aprovechando la reingeniería de los Fondos de Cultura, es que están dadas las condiciones para proponer al país la implementación de un Programa Nacional de Acreditación de Museos. Este creo que debiera ser el componente más importante de toda la política nacional de museos. La principal tarea del Consejo Nacional de Museos de Chile será velar por la correcta implementación de este Programa Nacional de Acreditación de Museos.

Un primer ámbito, proponer una institucionalidad y un marco regulatorio para el desarrollo de los museos del país, es decir, comenzar por hacernos la pregunta sobre cómo entendemos los museos en Chile. Porque es importante la institucionalidad, pues debido a las diversas realidades de museos del país, contamos con museos públicos de distinto tipo, los 26 museos de la DIBAM, pero también están los museos de otras instituciones públicas, como las universidades, fuerzas armadas, municipios, hospitales, empresas públicas, etc., entre otros, además de los museos privados, dentro de los cuales encontramos los pertenecientes a empresas o fundaciones, pero también podrían caer en esta categoría lo museos locales o barriales, algunos de tipo comunitario, junto con otros que son parte de una iniciativa individual. Por otro lado, existen los museos mixtos, como ha sido la tónica de los últimos años, lo que incluye a los museos MIM, de la Memoria, entre otros.

Algunos de estos reciben aporte del Estado, aunque son los menos. Es importante considerar que se habla de un universo de más de 200 museos en todo el país, según la base Musa: www.basemusa.cl. Por ello, lo preocupante de la buena medida de reingeniería de los Fondos de Cultura, es que esta no consideré un fondo específico para los museos. Parte de nuestro problema es que no contamos con un catastro fidedigno que nos permita decir cuál es la realidad de los museos de Chile, situación clave y básica para pensar una política pública de esta envergadura.

Pero vuelvo sobre el punto, creo que uno de los mayores déficits en nuestro país es que no se cuenta con un marco regulatorio e institucionalidad para los museos. Por ello, creo que se requiere la creación de un organismo rector, de lo contrario la política de museos seguirá siendo un conjunto de buenas palabras, pero no un documento de gestión, de política pública.

Un ente rector de los museos involucra, desde mi perspectiva, la creación de un Consejo Nacional de Museos. Organismo colegiado, integrado por representantes del mundo de los museos en relación a su especificidad: públicos, privados, pequeños, grandes, nacionales, locales, de arte, historia, tecnología, etc. Su membresía debería ser resultado de la diversidad y las variadas instituciones que se vinculan con los museos. Su composición, asimismo, debería ser rotativa y elegida de manera democrática. Este Consejo debe ser pensado como una instancia que regule el campo de los museos, por ejemplo, evaluar la solicitud de creación de nuevos museos, no para restringirlos sino para, por ejemplo delimitar su alcance, si serán nacionales, regionales, locales, comunitarios, etc. Impulsar la implementación de políticas de gestión al interior de los museos, como es el caso de programas de conservación, de documentación, por ejemplo, que todos los museos adscritos a dicho Consejo incorporen sus colecciones a la base de datos SUR: http://www.surdoc.cl)

Segundo ámbito, dada esta complejidad del campo museológico del país: se requiere de un sistema que, reconociendo la diversidad, permita fomentar, proyectar y apoyar el trabajo de los museos en red, la profesionalización de su personal, la mejora continua sobre la base de la idea de calidad de servicio, perfeccionamiento de las funciones que desarrollan y una preocupación central en la atención de las comunidades, de las cuales los museos son su razón de ser.

Para lo anterior, es que proponemos la creación de un Centro Nacional de Museología. Esta idea busca revivir una iniciativa que creó la Dra. Grete Mostny en la década de los 60 y que perduró hasta poco tiempo después del golpe militar. Si bien este organismo, alojado en el Museo Nacional de Historia Natural, cumplió funciones eminentemente de formación, con la carrera técnica de Museología, hoy se requiere reflotar su idea pero adaptada a las actuales condiciones del país.

Por ello, lo vemos como organismo técnico de dependencia pública (bajo el futuro Ministerio de Cultura), que debiera tener características similares a las del Centro Nacional de Conservación y Restauración (CNCR). Dado el desarrollo deficiente de la institucionalidad y normativa referida a los museos, en conjunto con la escasez de producción intelectual de la disciplina museológica, la creación de una institución de este tipo debería actuar como un ente de observación, seguimiento y sistematización del quehacer de los museos en el ámbito nacional, independientemente del tipo o carácter de la institución museal. Un primer ejercicio debería ser levantar un catastro en terreno y actualizado de los museos en Chile. Es clave identificar la real situación de los museos en el país, para pensar en las mejoras del futuro. Esta idea se alinea con la propuesta del programa IBERMuseos, de contar con un Observatorio Iberoamericano de Museos en cada país.

Este trabajo permitirá poseer información sobre los profesionales que se desempeñan en los museos, identificar su nivel de especialización, sus áreas de formación, para desde esa base proponer programas de formación y capacitación. Finalmente, en tanto, la unidad de estudios deberá promover investigaciones y su difusión, en ámbitos de la historia, hitos y referentes de la museología nacional, latinoamericana y mundial, a fin de ser un aporte al desarrollo futuro de los museos.

Por último, aprovechando la reingeniería de los Fondos de Cultura, es que están dadas las condiciones para proponer al país la implementación de un Programa Nacional de Acreditación de Museos. Este creo que debiera ser el componente más importante de toda la política nacional de museos. La principal tarea del Consejo Nacional de Museos de Chile será velar por la correcta implementación de este Programa Nacional de Acreditación de Museos.

Esta idea surge como una adaptación del Programa de Acreditación para los Museos del Reino Unido. Un programa voluntario de larga trayectoria como política pública que fija los estándares de funcionamiento a escala nacional para los museos del Reino Unido. Esto implica que, para poder acreditarse, los museos deben cumplir con requisitos claros y básicos, en relación a cómo cuidan y documentan sus colecciones, cómo son dirigidos y administrados, la información y los servicios que ofrecen a sus usuarios. La acreditación beneficia al público que visita los museos y a aquellos que hacen uso de los servicios museísticos. Apoya a los administradores y órganos rectores de los museos en la planificación y desarrollo de sus servicios y ofrece un punto de referencia para las organizaciones, patrocinadores y donantes que otorgan subvenciones.

Este es mi gran deseo para los museos chilenos en el marco del nuevo año que se inicia. Pasar de los anuncios a un sistema articulado, coherente y concreto. Una verdadera política pública, que permita el despegue definitivo de los museos del país y la posibilidad de que estos adquieran centralidad en las políticas culturales de nuestro país, ya que, como dice la canción, "un país sin historia es un país sin memoria".


La replica de Ángel Cabeza, director de la DIBAM, también en El Mostrador el 11 de Febrero:

11 de febrero de 2015

Precisiones a "Una política de Museos, para todos los museos" de Luis Alegría, Enviada por Ángel Cabeza, Director de la dirección de Bibliotecas Archivos y Museos

                                                                                                                      Ángel Cabezas


Señor Director:

En relación al artículo del Sr. Luis alegría "Una política de Museos, para todos los museos", es pertinente señalar algunas precisiones:

Desde mediados del 2014, la Dibam y el Consejo Nacional de la Cultura han trabajado en la elaboración de un documento base para la discusión y construcción de una política nacional de museos. Este documento se encuentra en su etapa de revisión final y será distribuido a todos los actores del sector museos.

Durante este año 2015, entre los meses de marzo-junio, se realizarán Encuentros Museales en todas las regiones y se invitará a todos los actores del sector de museos (directores, profesionales, académicos, educadores, comunicadores y profesionales del sector turismo, entre otros). Estos encuentros, cuya organización será en colaboración con el CNCA, tendrán el formato de taller con el objetivo de identificar, consensuar y validar los problemas y necesidades del sector en el país.

Muchos de los planteamientos señalados por el Sr. Alegría en el artículo, como son la creación de un Sistema Nacional de Museos, el Consejo Nacional de Museos, entre otros aspectos, están considerados en la propuesta que será presentada para discusión.

La construcción de la propuesta final de la Política Nacional de Museos será realizada por un comité de expertos, con representantes de museos estatales y privados.

No obstante la institucionalidad actual de los museos en Chile es débil, debe destacarse que sí existen normas que los regulan, como son la del Registro de Museos y la destinación de las piezas arqueológicas recuperadas en excavaciones científicas, de salvataje o por estudios de impacto ambiental, ambas normas comprendidas en la Ley de Monumentos Nacionales y cuyo cumplimiento es controlado por el Consejo de Monumentos Nacionales.
Ángel Cabeza
Director de la dirección de Bibliotecas Archivos y Museos


Mis precisiones

Pese al desarrollo alcanzado en la definición e implementación de las políticas culturales en Chile durante la última década, una omisión injustificada parece estar afincada en el campo del patrimonio y en los museos en particular. Ocurre que en la práctica existen dos reparticiones públicas autónomas entre sí y con un sistema de gobierno diverso que actúan sobre los museos, dificultando el reconocimiento de la misión que el Estado y las leyes proponen a este tipo de instituciones culturales, poniendo en evidencia además la distancia existente en la formulación y diseño de las políticas culturales que se les aplican, especialmente cuando se las compara con algunos de los países de la región, en particular con aquellos integrantes del MERCOSUR.

A partir de su creación en el año 2003, el Consejo Nacional de la Cultura y las Artes (CNCA) ha venido desarrollando las Políticas Culturales del país. No obstante, el CNCA no tiene injerencia real sobre la administración pública del patrimonio y la mayoría de los museos del país siguen en manos de la División de Bibliotecas, Archivos y Museos, un servicio público especializado dependiente del Ministerio de Educación y que fuera creado en 1929. El modelo chileno de políticas culturales para los museos contrasta con la atención que vienen recibiendo estas instituciones en algunos países de la región, empeñados en generar sistemas de museos a través de políticas culturales específicas.

Observar las metas y objetivos que contienen las políticas que se han definido para los museos puede ser ejercicio interesante para establecer las bases de un estudio comparado de políticas culturales. Se espera extraer desde allí visiones y propuestas que permitan perfeccionar el proceso de formación de políticas públicas para los museos en Chile.

Políticas culturales para museos.
Tradicionalmente ha existido un vínculo entre la administración del poder y el control de las formas de expresión artística y cultural como medio de legitimación social.  Prueba de ello es que en las civilizaciones antiguas, el arte y la religión fueron concebidos como mecanismos de control social[1]. Lo cierto es que históricamente el Estado ha tenido un rol preponderante en el campo cultural, y los museos han estado desde el principio siendo depositarios de la atención pública de los gobernantes[2].

Ha explicado con acierto Brulon Soares (2011:6), como desde la Antigüedad el discurso sobre lo clásico viene funcionando para legitimar un orden social y un conjunto de instituciones, creencias y valores que son comúnmente asociadas a la civilización occidental y con ´nuestro´ patrimonio cultural occidental. Los museos son parte y causa de ese patrimonio. (Brulon Soares, 2011).

No existe una definición dispuesta por consenso sobre lo que sería una “política cultural de museo”. La entenderemos aquí como el conjunto de disposiciones legales, financieras y administrativas que desde organismos revestidos de legitimidad institucional y política, orientan y definen la misión y las acciones de los museos en un país.

Observaremos el caso de aquellas naciones que han  avanzado en el diseño e implementación de políticas públicas para el sector  y que en la actualidad están trabajando en el establecimiento de políticas nacionales de museos y la creación de redes de museos (o en caso de que ya exista se plantea mejorar y desarrollar una red regional o internacional de museos), como es la situación de Argentina, Brasil, Uruguay, entre otros.

Así por ejemplo, las políticas aplicadas en Argentina en torno a los museos, que han sido tradicionalmente definidas  por la Secretaría de Cultura de la Nación, declaran formalmente estar orientadas a considerar al museo como un espacio de construcción de ciudadanía, donde la accesibilidad no sea solo la captación de un número más elevado de público, sino que los visitantes puedan acceder a los contenidos del museo a través de una experiencia de enriquecimiento y satisfacción de la curiosidad[4].

En efecto, Américo Castilla ha explicado que desde comienzos del siglo XXI se exige a los museos una mirada más orientada hacia la inclusión social de nuevos públicos así como una más rica oferta para los visitantes habituales (Castilla, 2012). La facilitación de ese espacio de construcción democrática es el desafío que se le presenta actualmente a los museos de la Argentina.

La nación trasandina creó en 1940 una Comisión Nacional de Museos y de Monumentos y  Lugares Históricos, dependiente del Ministerio de Justicia e Instrucción Pública, con la misión de efectuar funciones de  superintendencia inmediata sobre los museos, monumentos y lugares históricos nacionales y en concurrencia con las respectivas autoridades de las instituciones que se acojan a la ley, cuando se trate de museos, monumentos y lugares históricos provinciales o municipales[5].

En la actualidad es la Dirección Nacional de Patrimonio y Museos la institución que tiene la responsabilidad de entender, conducir y planificar estrategias para la investigación, promoción, rescate, preservación, estímulo, mejoramiento, acrecentamiento y difusión, en el ámbito nacional e internacional, del patrimonio cultural de la nación, tangible e intangible, inmaterial y oral, en todos los campos en que se desarrolle. Administra 26 museos nacionales de los  897 museos que tiene oficialmente el país (a 2009). Sabe que la mayor parte de ellos son artísticos, históricos y arqueológicos, pero se desconoce qué cantidad hay de cada tipo (Casanovas, 2009).

En todo caso, el debate sobre el sentido ulterior de los museos argentinos ha estado dominado por la necesidad de reconocer las complejidades de la inclusión en la sociedad actual, y del desafío del los museos ante este nuevo escenario (Torre, 2012).

Brasil por su parte consolidó su museología hacía los años 40-50. Ya en los años 70’ y 80’ se observan propuestas de una museología más activa, participativa y democrática; y en 1986 surge el Sistema Nacional de Museos, cuyo objetivo es el de articular y apoyar financieramente proyectos museológicos. Actualmente el país cuenta, según el Catastro Nacional de Museos, con unas 2500 instituciones museológicas en todo el país.

En el año 2003 se establecieron nuevos marcos conceptuales para el Ministerio de Cultura (MinC), con el objetivo de establecer políticas públicas sin precedentes en Brasil. El objetivo de la política de museos vigente  es “promover la valorización, la preservación y la fruición del patrimonio cultural brasileño, considerado como uno de los dispositivos de inclusión social y ciudadanía, por medio del desarrollo y de la revitalización de las instituciones museológicas existentes y por el fomento a la creación de nuevos procesos de producción e institucionalización de memorias constitutivas de la diversidad social, étnica y cultural del país[6].

En 2004 se creó en el IPHAN el Departamento de Museos (Demu), cuyo trabajo especializado promocionó la importancia de los museos e impulsó notablemente su presencia pública. En 2009, como evolución del Demu, se creó el IBRAM como órgano independiente vinculado directamente al Ministerio de Cultura. Con él, el sector museológico brasileño pasó a disponer de un instrumento con autonomía, con un mayor presupuesto para gestionar las demandas y con comunicación directa con el Gobierno, lo que marcó un fuerte punto de inflexión en el desarrollo del sector. Además de esos avances, el IBRAM gestiona un programa de capacitación constante para los profesionales del área, lo que unido al estímulo del régimen de incentivo fiscal, aumenta el número de proyectos culturales relacionados con museos.

Desde la creación del IBRAM se observa un aumento considerable en los recursos asignados por el Ministerio de Cultura, así como las recaudaciones del incentivo fiscal: 36 millones de dólares en 2009; 49,3 millones en 2010 y 72 millones en 2011. Sumando todas las inversiones, 2011 tuvo el récord con 106,6 millones[7].

Y el público está respondiendo. La revista británica The Art Newspaper edita anualmente un reporte sobre los museos y exposiciones más visitados  en el mundo. La lista del 2011 incluyó por primera vez a museos latinoamericanos, consignando que museos y exposiciones de São Paulo, Río de Janeiro, Belo Horizonte y Brasilia, se cuentan entre los que han atraído a las mayores cantidades de público a nivel mundial (Redacción, 2011)[8].

Brasil también es citado con cinco de los museos de arte más visitado del mundo: el CCBB de Río de Janeiro figura en el puesto 14 en la lista que incluye también las unidades de Brasilia y Sao Paulo, el Museo de Arte de Sao Paulo (MASP) y la Pinacoteca do Estado de Sao Paulo.

Hasta donde se puede apreciar, el Sistema Brasileño de Museos, órgano responsable por la gestión de la política Nacional de Museos, ha generado una dinámica que lo ha tornado un instrumento legítimo de desarrollo del sector museológico brasileño.

Por su parte, Uruguay promulgó hace unos meses (28 de diciembre de 2012), la Ley N.º 19.037 que establece el marco legal de los museos en el país atlántico. La norma además creó diversas entidades para la regulación del funcionamiento de estas instituciones, entre ellas un Consejo de Museos, un Registro Nacional de Museos y Colecciones Museográficas, un Sistema Nacional de Museos, un Comité Coordinador del Sistema Nacional de Museos y un Fondo Nacional de Museos.

 Señala la norma que son museos a los efectos de la presente ley, aquellas instituciones, sin fines de lucro, creadas a partir de un conjunto de bienes culturales o naturales considerados de interés patrimonial, debidamente investigados, documentados y exhibidos. Su finalidad es promover la producción y la divulgación de conocimientos, con fines educativos y de disfrute de la población.

La presente definición se aplica tanto para los museos del Estado como para los museos privados.

El Proyecto Sistema Nacional de Museos nació como iniciativa del Ministerio de Educación y Cultura (MEC), con el objetivo de conformar un sistema nacional que fortalezca la institucionalidad, promueva la cooperación y la optimización de recursos humanos y económicos de los museos en el Uruguay. En su primera etapa contó el apoyo económico de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo –AECID- (etapa finalizada en mayo de 2011), se encuentra actualmente bajo la órbita de la Dirección Nacional de Cultura del MEC. 

En el marco de este proyecto se han instrumentado las siguientes líneas de trabajo: Censo-diagnóstico de museos del Uruguay; Formación de personal de museos en Uruguay; Pasantías de personal de museos en instituciones extranjeras; Seguridad de museos dependientes del MEC; - Publicaciones y desarrollo del Portal de Museos del Uruguay (web); Ley de museos y de creación del Sistema Nacional de Museos y Promoción de creación y desarrollo de redes de museos.

Es interesante recabar la ausencia de un Registro Nacional de Museos que oficie de regulador de esta categoría en ese país. Razón por la cual  se ha considerado como objeto de análisis a todas las entidades de carácter permanente, públicas, privadas y mixtas, que cumplen funciones museísticas, que se autodenominen de esa forma y/o que cuenten con el reconocimiento como tal de la comunidad (Redacción, 2013). Además, la Ley estableció la creación del Sistema Nacional de Museos que, entre otros objetivos, busca promover la coordinación en materia de gestión de los museos de Uruguay, contribuir, disponiendo de planes estratégicos, en el desarrollo de una política nacional en materia de museos, y propiciar la cooperación interinstitucional entre los museos del país y con otras instituciones afines, nacionales y extranjeras.

Los museos de Colombia son depositarios de bienes muebles representativos del Patrimonio Cultural de la Nación. El Ministerio de Cultura, a través del Museo Nacional, tiene bajo su responsabilidad la protección, conservación y desarrollo de los museos existentes y la adopción de incentivos para la creación de nuevos museos en todas las áreas del Patrimonio Cultural de la Nación (Colombia, 2010). Así mismo estimulará el carácter activo de los museos al servicio de los diversos niveles de educación como entes enriquecedores de la vida y de la identidad cultural nacional, regional y local.

La norma colombiana que define el estatuto de los museos (/Ley 397 de 1997, artículo 49, adicionado por la Ley 1185 de 2001), los concibe como lugares que, por antonomasia, son escenarios de construcción de relatos de nación y de memoria colectiva; de espacios dinámicos de encuentro en torno a la recopilación, preservación y difusión del patrimonio cultural.  

En Colombia existen 468 museos registrados en la base de datos de la Red Nacional de Museos (al 2010).

Las políticas de museos en Chile

El caso chileno en más que peculiar. A partir de su creación en el año 2003, el Consejo Nacional de la Cultura y las Artes de Chile (CNCA) ha venido desarrollando e impulsando las Políticas Culturales del país. Buena parte de las tareas desempeñadas han estado dominadas por  un afán institucionalizador, en el sentido de generar los organismos y leyes que den sustento institucional y jurídico a la tarea cultural del Estado chileno. No obstante estos esfuerzos, existe un evidente problema que tiene a la joven institucionalidad cultural chilena en una encrucijada, toda vez que el CNCA en cuanto órgano llamado a definir las políticas culturales para el sector, no tiene injerencia real sobre la administración pública del patrimonio y la mayoría de los museos del país, que siguen en manos de la División de Bibliotecas, Archivos y Museos, un organismo dependiente del Ministerio de Educación que fuera creado en 1929[9].  Nuestra propia cuenta de museos ha identificado más de 220 instituciones museológicas en el país.

En octubre de 1999, en el marco de la VIII Jornadas Museológicas organizadas por el Comité Chileno de Museos, las DIBAM y la Comisión de Cultura de la Cámara de Diputados propusieron a la comunidad museológica nacional una política para los museos chilenos. El documento destacaba, entre otros, el vínculo de los museos con las comunidades y su rol en el desarrollo de las personas. La propuesta definía como la misión central del museo el traducir el contenido y valor de las colecciones al lenguaje contemporáneo, extraer su significado, darles una dimensión actual y ponerlas al alcance de todos. El museos es, entonces, un puente entre el pasado y el futuro a través del presente (Castro, 1999c).

En mayo de 2011, el Presidente de la República, don Sebastián Piñera anunció la creación de un Ministerio de Cultura y Patrimonio, buscando con ello terminar con la dispersión actual y unificando en un solo organismo el Consejo de la Cultura y las Artes, la Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos, y el Consejo de Monumentos Nacionales.  Sin embargo, la idea de crear un Ministerio de la Cultura con una Subsecretaria de Protección Patrimonial dotada de competencias exclusivas para coordinar la implementación de una política nacional para el sector, no ha despertado un acuerdo generalizado entre los actores culturales y políticas involucrados, mostrando que en la formulación de las políticas culturales están presentes también los disensos que la sociedad chilena muestra en otros ámbitos del quehacer nacional.

Esta situación se traduce  en que en la práctica,  existen dos reparticiones públicas autónomas entre sí y con un sistema de gobierno diverso que actúan sobre el mismo objeto, poniendo en evidencia algunos problemas sempiternos de las políticas culturales en el sub-continente, entre ellos, la duplicidad de tareas, la falta de evaluación, el inexistente control ciudadano del gesto público en cultura, la carencia de una opinión pública para el sector y, entre otros, la pervivencia de personalismos (caciquismo) en la determinación de la gestión pública en cultura.

No sólo las instituciones que tienen a la cultura, los museos y el patrimonio bajo su egida están descoordinadas, sino que parecen buscar objetivos diferentes. El Consejo Nacional de la Cultura y las Artes tiene el mandato legal para promover y dictar las políticas culturales del país. De hecho es lo que ha venido haciendo desde el 2003 en adelante[10]. El CNCA ha venido impulsando políticas culturales específicas para el sector, muchas de ellas marcadas por el interés de promover  el estímulo a la creación  por sobre el desarrollo de audiencias y la participación de los ciudadanos en la vida artística y cultural. Su contraparte dedicada al patrimonio y la gestión de los museos (vg.la Dibam), parece llevar una agenda en otra dirección.  Así, mientras el CNCA se ha empeñado en hacer crecer la cantidad y calidad de los teatros regionales destinados para la música y construir bibliotecas y centros culturales en todo el país, no ha se levantado ningún museo público nuevo en Chile desde la década de los 80. Y los que existen han sufrido estructuralmente los embates de la naturaleza.

Comentarios finales
Los países disponen misiones de carácter diferente para sus museos. En algunos parece predominar la idea de un museo concebido como agente democratizador que contribuye a la inserción social y a la participación ciudadana. Otros los confinan a su clásico rol de garantes del patrimonio. Está por ver el cómo y en qué medida los museos están respondiendo a las expectativas de las leyes y las normar les fijan.

Chile por su parte, aún no resuelve las tensiones inherentes a un diseño institucional que no contempló en sus inicios una atención preferente hacia este tipo de instalaciones. Una muy reciente iniciativa presidencial podría traducirse, a mediano plazo, en la posibilidad de crear una  política nacional de museos.

En todo caso, un análisis más exhaustivo de las políticas públicas de los museos de la región, más allá de la somera configuración que aquí hemos hecho, debería incluir además referencias explícitas a los instrumentos de intervención, la distribución de capacidades por niveles de gobierno, y las prioridades, objetivos y valores de las políticas que los incumben.



[1] Pericles estableció una ayuda económica de un dracma, equivalente al sueldo de tres días en esa época, para los ciudadanos que no pudieran acudir a las representaciones teatrales por carecer de medios económicos. Pausarias afirma que en Atenas en el siglo V a.C. existía en la Acrópolis la Pinacoteca, que reunía pintura, escultura, trofeos, estandartes, bienes que donaban los fieles,... y que puede considerarse la primera galería de pintura. Los comerciantes pagaban a atletas para que participarán en las Olimpíadas con sus colores. 
[2] García Serrano (2004), por ejemplo, relata la impronta que impusieron Asurbanipal y su hijo Nabucodonosor al “gabinete de las maravillas” en que se convirtió su palacio, un verdadero museo construido con los trofeos y tesoros obtenidos en sus guerras y conquistas (García Serrano, 2004). Durante varios siglos, Grecia fue el centro más importante de la vida artística. En ese contexto apareció por vez primera la palabra “museo” (museión), aplicado  una institución surgida en Alejandría que era al mismo tiempo un centro cultural donde convivían científicos, poetas, artistas, un laboratorio, salas de reuniones y una gran biblioteca. La relación con el pasado clásico real o imaginario ha abierto una serie de conexiones entre el museo y los valores sociales, políticos y morales de la actualidad, a los que ha ayudado a legitimar
[3] En concreto, suele ser frecuente oponer los modelos nacionales de política cultural partiendo de dos grandes tradiciones de actuación pública: el grado de centralización del sistema y la lógica de decisión. En consecuencia, Europa se halla doblemente dividida. El primer eje divide los países de tradición centralista (Francia, Portugal, Grecia, por ejemplo) de los que han adoptado una federación o una regionalización de las competencias (Alemania, España, Italia).
 
[4] Castilla, Américo: Castilla, A. (2007): “Ibermuseos. Reflexiones y comunicaciones”. Departamento de Museus e
Centros Culturais do IPHAN, Brasilia.
[5] Según lo dispuesto por La Ley nº 12665, del 30 de septiembre de 1940.
[6] Los siete puntos en los que se basa esta Política Nacional de Museos son: a) la gestión y configuración de un campo museológico con el objetivo de implementar un Sistema Brasilero de Museos; b) la democratización del acceso a los bienes culturales a través de la creación de redes de información entre museos y sus profesionales, y de programas destinados a una mayor inserción del patrimonio cultural en la vida cotidiana, entre otras acciones; c) formación y capacitación de los recursos humanos; d) informatización de museos, destacándose políticas de apoyo a los procesos de desarrollo de sistemas informáticos de documentación y gestión de acervos; e) modernización de infraestructuras museológicas, mantenimiento, adaptación, seguridad, etc.; f) financiamiento de museos, enfocándose en políticas de fomento y difusión de la producción cultural y científica de los museos; g) gerenciamiento del acervo cultural, conformando un programa de políticas integradas de intercambio, adquisición, preservación, conservación, investigación, documentación y restauración (Brasil, 2003).
[7] Los avances parecen significativos.  El Instituto Brasileño de Museos (IBRAM) ha presentado recientemente un informe histórico de las inversiones realizadas en el área de museos entre 2001 y 2011 que muestra que en esa década los recursos aumentaron de 9,9 millones de dólares en 2001 a 106,6 millones en 2011, lo que supone un incremento del 980% en diez años (Redacción, 2012). Los datos incluyen la actividad del Tesoro Nacional en el ámbito cultural y del Programa Monumenta (que opera con fondos del Banco Interamericano de Desarrollo -BID- y está bajo responsabilidad del Instituto del Patrimonio Histórico y Artístico Nacional -IPHAN-), así como los fondos captados por la Ley Rouanet, una normativa brasileña de incentivo fiscal que promueve el mecenazgo para que, permitiendo desgravaciones, empresas públicas y privadas apoyen proyectos culturales.
 
[8] Con una audiencia total de 535 mil visitantes, la 29ª  Bienal de São Paulo, que se presentó entre el 19 de septiembre y 12 de diciembre de 2010, figura en el ranking como la 12ª  exposición más visitada en el mundo ese año.
 
[9] La falta de coordinación entre ambos organismos del estado quedó en evidencia con los esfuerzos frustrados por avanzar en la renovación de la legislación de protección del patrimonio a través de la creación de un Instituto del Patrimonio y las descoordinaciones en la tarea de reconstrucción del patrimonio dañado por el último terremoto que azotó al país en el 2011.
[10] Así lo prueban los documentos que definieron las políticas culturales nacionales entre el 2005-2010 (Chile Quiere Más Cultura) y  el actual plan 2011- 2016.
[11] Entre ellos la creación de un Instituto del Patrimonio, Nueva Ley de Monumentos Nacionales, Creación de Archivos Regionales, Creación del Centro Nacional de Difusión y Archivo de las Artes Escénicas, Creación de la Cineteca Nacional, Museo de la Fotografía, Audioteca Nacional, Creación de un sistema de certificación de origen y características de la artesanía nacional, Plan nacional de fomento al turismo cultural sustentable y la ratificación en el Congreso Nacional de la “Convención sobre las medidas que deben adoptarse para prohibir e impedir la importación, la exportación y la transferencia de propiedad ilícitas de bienes culturales” de UNESCO, 1970.
 
[12] Entre los puntos más relevante del proyecto que permitirá la creación de la inédita cartera figuran:
 • Reunirá al Consejo Nacional de la Cultura con 2 entidades que actualmente están radicados en el ministerio de Educación; la Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos (Dibam) y el Consejo de Monumentos Nacionales. Esto otorgará a esta nueva institución la autonomía presupuestaria que supone un ministerio.
• Contará con su respectiva Subsecretaría, además de 2 servicios con directores elegidos por Alta Dirección Pública: el Instituto de Fomento a las Artes y las Industrias Culturales y la Dirección del Patrimonio Cultural (que reunirá a la actual Dibam y el Consejo de Monumentos Nacionales).
• Mantendrá el vínculo con la sociedad civil a través de la mantención de Consejos Regionales en todo el país, y de los consejos sectoriales del libro, música, audiovisual y monumentos nacionales.
• Tanto el Servicio de Fomento a las Artes e Industrias, como el del Patrimonio, estarán desconcentrados en todas las regiones, con un seremi como autoridad local.
• Se aumentará el número de integrantes de los Consejos Regionales de Cultura, con el fin de fortalecer su vinculación con los recursos regionales.
• Se creará el nuevo Fondo del Patrimonio, anexo a los fondos para la creación y las industrias culturales actuales que seguirán vigentes.
• Tendrá la tarea exclusiva de proteger y promover la difusión y observancia de los derechos de autor y derechos conexos, asumiendo la tarea de la protección de la propiedad intelectual de nuestros autores.
• Terminará con la dispersión y duplicidad de funciones que se produce en áreas como el Derecho de Autor y el Fomento Lector.
 




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