Exigencias y desafíos a los investigadores en comunicación

Antoine , C. (2015). Intervención en Panel: Exigencias y desafíos a los investigadores en comunicación (versión bilingüe). Paper presented at the Conferencia Regional Internacional de la AEJMC, Asociación para la Educación de Periodismo y Comunicación Social de Estados Unidos, Santiago de Chile.






Investigar y ser profesor universitario es una de las mejores cosas que me ha pasado en la vida. Pero no ha sido nada fácil. Piensa en las tres decisiones en la vida que determinan tu éxito: elegir la pareja ideal, seleccionar la línea de investigación que te apasione, y encontrar el o los colaborador(es) adecuado (s). Las dos últimas tienen que ver con el trabajo que hacemos, y el que dejamos de hacer. A fin de cuentas, investigar es una cuestión de opciones.  Frente a la primera, no hay nada que hacer, como dice el dicho El hombre no está completo hasta que se casa. Después está terminado.

Aquellos que están casados saben lo complejo que es conciliar el frente interno cuando hay una investigación en curso.

Otra cuestión es elegir bien una línea que te apasione.  Cuando empecé la investigación (de los museos y el mecenazgo) a comienzos de los dos mil  casi nadie había oído hablar del tema dentro del campo de los estudios de comunicación y cultura. Solo habían algunas crónicas en los diarios y algunas tesis de pregrado.  Para algunos de mis colegas no parecía (y sigue sin parecer, un 'tema apropiado' para un profesor de Escuela de Periodismo. Recuerdo una ocasión en que un querido profesor y colega me preguntó que para que estudiaba a los museos si en ellos sólo habían cosas muertas…El material disponible era escaso (y lo sigue siendo), solo en el extranjero parece que se la da cierta relevancia a algún tipo de debate intelectual desde el espacio de las comunicaciones.
En sus casi cinco décadas de funcionamiento nunca se había solicitado a  Conicyt  prestar atención a los museos, hasta que nosotros empezamos a plantear estos temas. Se habían estudiado las momias que los museos guardaban, los documentos que se atesoraban en ellos, pero a los museos en sí mismos nadie les había prestado atención. Quince años y tres proyectos más tarde no diría yo que la línea está instalada, pero sí que hoy es al menos más respetada en el estrechísimo círculo de los estudios sobre comunicación y cultura.   Pero igual sigo pensando que es apasionante. (espero no aburrirme, ni aburrirlos).




Frente al tercer desafío, la conformación de equipos recién en estos últimos años he ido ubicando a algunos colegas a los que les apasionan las instituciones culturales, que se rayan con los museos, los teatros y las casas de cultura, las galerías de arte y los centros culturales. Que piensan que en ellos se dan algunas de las batallas más interesantes de la comunicación y la cultura. De a poco han ido apareciendo, uno por aquí, otras por allá. En todo caso la tercera de las decisiones se me ha ido haciendo más llevadera con el tiempo.  Esta última cuestión es la que más me preocupa ahora.  Investigar hoy tiene que ver con constituir equipos. Me refiero a las veleidades de tener que encabezar proyectos complejos como los que se terminan imponiendo en el sector, con co-investigadores ubicados en ciudades muy distantes entre sí, un pequeño pero demandante batallón de alumnos tesistas de pregrado, algunos de postgrados más demandantes que los primeros y profesores asociados que desde el extranjero han decidido dedicarte parte de su tiempo.  Coordinar todo ello no sería posible para mi sin mediar la tecnología. De a poco he debido ir convirtiéndome en un usuario de muy sofisticadas aplicaciones para la e-research.

Hoy por hoy lo más difícil de investigar  es reconocer que no sólo hemos de hacernos cargo de las cuestiones intelectuales involucradas, sino que de muchas otras cuestiones para las que no hemos sido formados.  Debemos gestionar y administrar la investigación que hacemos. Una de las cuestiones que más me preocupan como director de programas de investigación en mi universidad, es poder ayudar a mis colegas, especialmente a los más jóvenes con los problemas conexos que trae aparejado el realizar un proyecto de investigación, tal vez estoy sublimando de alguna manera mis propios fracasos en el tema y la falta de guía y apoyo que yo tuve en mis comienzos, mismas que tuve que suplir por ensayo y error. En realidad, con más errores que ensayos.

Puede decirse que hemos pasado de una fase artesanal a una fase industrial, y esta transición ha sido requerida por las innovaciones metodológicas y técnicas propias de una época dominada por la organización.

Como saben, la investigación tiene una serie de características que condicionan la gestión de la misma: son actividades no rutinarias, sujetas a incertidumbre en su desarrollo, que implican la existencia de un elemento de novedad y necesitan una adecuación constante de sus resultados, por tanto precisan flexibilidad en su ejecución.  Incertidumbre, provisionalidad, cambios y flexibilidad, palabras todas que ponen muy nerviosos a los burócratas de las universidades y que seguro no formaban parte del tejido semántico de los encargados de diseñar los formularios de Conicyt.

Vale la pena que recordar aquí que existen una serie de tareas previas, de carácter genérico o rutinario que deben ser realizadas por el investigador incluso antes de comenzar su trabajo investigativo (me estoy refiriendo a temas como completar impresos de viajes, preparar relaciones de facturas, solicitudes de gastos... actividades todas ellas que, cuando se trata de docencia se realizan por el personal administrativo de los departamentos, pero que no ocurre lo mismo cuando se trata de investigación, al menos en gran parte de las universidades).

El modelo de gestión de investigación que elijamos debe ser aquel que permita al investigador no puede perderse en el entramado burocrático ni en las complejidades administrativas; su misión es obtener los mejores resultados en la investigación (y no morir en el intento de tener que responder a una auditoria de Conicyt por que le faltó rendir una boleta de una pasaje en tren a Concepción).

La estructura organizativa de un equipo de investigación promedio cuenta al menos con un director de proyecto, investigadores asociados, asesores de proyecto, grupo de cálculo o estadísticos, grupo auxiliar (biblioteca, documentación), equipo de encuestas, equipos de codificación y análisis, equipos de producción de eventos, periodista, diseñador, webmaster, entre otros,

Reconocemos  al menos tres fases en el proceso de gestión de la investigación: fase previa (de solicitud), fase de ejecución (realización del proyecto), fase de resultados (rendición de cuentas, producción científica generada...)

Fase Previa:
En esta fase estamos conminados a estar muy atentos a los distintos organismos financiadores que hacen públicas sus convocatorias de investigación. Preste atenta mirada a la difusión de convocatorias, información de requisitos, condiciones y plazos. Llene los formularios con dedicación, no deje detalle sin considerar, verá que la sintonía fina rinde frutos con el tiempo.- Este particularmente atento a las condiciones de concesión de fondos: anticipos o pagos por actividad realizada y justificada,  tipo de gastos admitidos, normas y plazos de justificación de fondos y posibilidades de modificación.

Fase de Ejecución:
En esta fase no podemos olvidar las distintas reglamentaciones que van a marcar de alguna forma la gestión económico administrativa de su investigación. Gestión económica de gastos En primer lugar es necesario que el investigador conozca qué tipo de gastos admite la convocatoria (contratos de personal, becarios, equipamiento...). Al comenzar la ejecución del proyecto, comienza también la necesidad de realizar gastos.
El investigador debe ser conocedor de que tanto los ingresos que se reciben por contratos como por proyectos, forman parte del presupuesto de la Universidad y, por tanto, les son de aplicación las normas existentes para la administración pública.

Es necesario, por tanto, que todo gasto esté debidamente justificado con la factura o credencial correspondiente. Como sabemos toda actuación de investigación financiada con fondos públicos está sometida tanto a los controles establecidos a través de la Intervención General, como a las posibles auditorías de los distintos organismos financiadores.
No obstante, y puesto que la investigación necesita, en muchos casos dar solución rápida a problemas de ejecución de la investigación, se plantea la necesidad de lograr mayor flexibilidad y, sobre todo, agilidad en los trámites.

Nos detendremos en los 2 tipos de gastos más problemáticos, en cuanto a su gestión: gastos de personal y gastos de equipamiento.
Está claro que el tema de gastos de personal es uno de los más delicados y el investigador debe comprender las repercusiones que una contratación, al margen de la legislación, puede ocasionar a la Universidad. El investigador necesita contar con personal para la realización del proyecto, en muchas ocasiones, a la mayor brevedad posible.

Otro problema que ocasiona la contratación de Personal es el tema de los contratos de extranjeros, tanto en lo referente a homologaciones de títulos, como a la obtención de permisos de trabajo, por la regulación jurídica existente en materia de extranjería.

- Equipamiento. En la adquisición de equipamiento de investigación nos condiciona tanto la legislación específica de como las propias convocatorias y las normas y procedimientos internos de gestión de este tipo de gastos.
En muchas ocasiones las demoras en las adquisiciones impiden que los proyectos puedan cumplir adecuadamente los plazos. No hay que olvidar que la incertidumbre es una nota característica de la investigación, por lo que las necesidades de adquisición de equipos, en muchas ocasiones, vienen impuestas por el propio desarrollo de la investigación.


El tiempo de espera es un elemento clave para el investigador. Tenemos que tener presente que la ejecución del proyecto tiene un plazo fijo de finalización.


Fase de Resultados:
Una vez finalizado el proyecto pasamos a la última fase, los resultados. Las tareas del IR son las siguientes:
- Justificaciones a los distintos organismos financiadores
- Justificaciones en el caso de auditorías y controles
- Elaboración de Bases de Datos
- Evaluación de la Producción Científica
- mantener a buen recaudo la documentación generada al menos por cuatro años.


Como vemos, hoy por hoy lo más difícil de investigar  es reconocer que no sólo hemos de hacernos cargo de las cuestiones intelectuales involucradas, sino que de muchas otras cuestiones para las que no hemos sido formados.  Debemos gestionar la investigación que hacemos.

Tal vez ICOM podría explorar con más atención estos temas, tal vez abrirse a la posibilidad de generar espacios de capacitación a sus asociados.





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